Retirado ya, fue reclutado por el Cesid, el servicio secreto español, y llevó a cabo destacadas misiones como la de localizar a Gadafi en colaboración con la CIA estadounidense, como ha contado en "Andalucía ahora".
El gaditano Jaime Rocha, capitán de navío retirado, pasó 28 años trabajando para el servicio de inteligencia español tras ser reclutado en 1978 en una reunión en el Hotel Atlántico de Cádiz. Aunque su familia sabía que pertenecía al servicio, desconocían los detalles de sus misiones internacionales, las cuales incluían cambios constantes de identidad y desplazamientos a zonas de conflicto.
Rocha ha pasado por "Andalucía ahora" donde ha descrito su entrada en el entonces Cesid como una invitación a una "cerveza envenenada" donde le ofrecieron un puesto sin explicarle inicialmente cuáles serían sus funciones ni ofrecerle un aumento de sueldo.
Una de sus misiones más críticas fue la Operación El Dorado Canyon en 1986, cuando la CIA solicitó ayuda española para localizar a Muamar el Gadafi tras una serie de atentados en Europa y el Líbano. Bajo la cobertura de un ingeniero de una empresa española, Rocha pasó diez días en Libia fotografiando instalaciones y tratando de determinar el paradero exacto del líder libio para que otros pudieran actuar. "Yo no lo iba a matar, yo era solamente fijar dónde estaba", explica el exespía, quien tuvo que huir precipitadamente de Trípoli hacia Frankfurt para evitar ser identificado por un palestino que lo conocía de una operación anterior.
El veterano agente identifica su salida de Marruecos como el momento de mayor riesgo en su carrera, cuando la policía comenzó a pisarle los talones tras un tenso interrogatorio de una hora en la frontera de Tetuán. Tras una operación para recoger documentación de un confidente en Casablanca, el delegado del servicio en la embajada le dio un aviso urgente: "Ya tenéis a la policía detrás". Para escapar, Rocha y su compañero realizaron una maniobra evasiva en el aeropuerto de Tánger y lograron tomar un vuelo a Barcelona justo antes de ser interceptados.
En la actualidad, Rocha ha volcado sus experiencias en una exitosa faceta literaria con novelas como 'Operación El Dorado Canyon' y 'Misiles para la ETA', esta última con gran interés por parte de productoras cinematográficas. Además, se prepara un documental sobre su vida titulado 'El espía', que se ha grabado en localizaciones como la playa de la Caleta y cuyo estreno se espera para el Festival de San Sebastián.
A pesar de lo revelado en sus libros, Rocha admite que la naturaleza de su antiguo oficio exige un silencio definitivo: "Sí que me llevaré secretos a la tumba".