La exposición del artista malagueño es la primera que se realiza en una catedral y ha sido inaugurada por la reina Sofía.
Son 44 obras que reinterpretan la iconografía religiosa, invitan a reflexionar sobre maternidad y feminidad, y denuncian la violencia y el dolor de la guerra.
Por primera vez, una exposición de Picasso se exhibe en una catedral. La Catedral de Burgos acoge hasta el 29 de junio 44 obras del artista malagueño y su faceta en el ámbito religioso.
La mirada transgresora de Pablo Ruiz Picasso sobre la religión, su reinterpretación de la iconografía católica y la espiritualidad de su obra guían 'Picasso. Raíces bíblicas', una selección de pinturas, dibujos y esculturas que conforman la primera exposición del artista malagueño en una catedral y que se ha inaugurado este lunes en la de Burgos con presencia de la reina Sofía.
Afiliado al Partido Comunista Francés hasta su muerte y ateo declarado tras el fallecimiento de su hermana pequeña. Nada de esto impide que en la obra de Picasso esté presente la iconografía cristiana y la búsqueda de trascendencia alejada del dogma.
La exposición invita a reflexionar sobre la maternidad y feminidad. Denuncia la violencia y el dolor de la guerra. Medita sobre la muerte y la identidad.
La propuesta cultural pretende dar luz a las raíces bíblicas de Pablo Picasso, poco estudiadas y conocidas, según ha explicado Paloma Alarcó, comisaria de la muestra, quien ha insistido en que no se trata de hablar del arte religioso en Picasso sino de la reinterpretación que hizo de la iconografía religiosa.
"Picasso armonizó la voluntad de llevar el arte más allá del límite de su tiempo y experimentar un arte nuevo con una mirada al pasado", ha insistido, al tiempo que ha destacado que como artista radical y transgresor se rebeló contra la religión pero no pudo huir de una formación y cultura profundamente católicas.
Alarcó ha recordado que en su obra "nada es puro, todo es híbrido" y está marcada por su humanismo, impregnada de espiritualidad y trascendencia, por lo que no solo es un referente artístico sino "un espejo de reflexión sobre los tiempos de incertidumbre", pasados y presentes.
'Picasso. Raíces bíblicas' muestra en la Sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos medio centenar de obras de todas las etapas creativas del artista, cedidas en su mayor parte por la Fundación Almine y Bernard Ruiz Picasso (31 de las 45 expuestas), que se organizan en seis capítulos.
La exposición se abre con propuestas que reflejan la educación religiosa que recibió el artista malagueño entre las que se encuentra una pintura de sus primeros tiempos cedida por el Monasterio de Montserrat y que conecta con sus raíces españolas que impregnaron toda la su trayectoria artística.
El nacimiento de su hijo lo llevó a obsesionarse con la maternidad, y la iconografía mariana domina el segundo capítulo de la muestra y da paso a 'Veritas', una reinterpretación de las naturalezas muertas a la luz de los totalitarismos que asolaron
El cuarto capítulo lleva por título 'Gólgota' y destacan crucifixiones surrealistas y pinturas dedicadas al entorno del 'Guernica', con la Pasión como hilo conductor y, de nuevo, la maternidad en su vertiente más trágica: madres y niños como víctimas de las guerras.
'Vera icon' muestra cómo Picasso rompió con el canon artístico del retrato, con obras muy radicales; y cierra la exposición 'Esperanza', con la iconografía del 'Buen Pastor' y la paloma del arca de Noé convertida en símbolo de la paz, de los nuevos comienzos.
La inauguración de 'Picasso. Raíces bíblicas' supone una vuelta del artista a sus raíces, a su tierra, ha reconocido su nieto, Bernard Ruiz-Picasso, quien ha insistido en que su abuelo "se alimentaba del pasado -también de sus orígenes- para crear un presente que estaba abierto al futuro".
Ha destacado igualmente su apuesta por el diálogo, y su voluntad de paz y un mundo mejor en el que fuera posible la convivencia; además, ha admitido que el paso de las décadas, la distancia, permite reinterpretar la obra de Picasso y abordar esta perspectiva espiritual y trascendente que había quedado opacada.
La muestra en la catedral de Burgos tiene un sentido profundo para la familia Ruiz-Picasso, puesto que el artista visitó "de incógnito" el templo en 1936, acompañado de su mujer y su hijo, en la que sería su última visita a España y que le llevó, además, a San Sebastián, Madrid, Toledo y Barcelona.
'Picasso. Raíces bíblicas', impulsada por la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso, el Cabildo de la Catedral de Burgos y la Fundación Consulado del Mar, cuenta con obras cedidas por los museos de Picasso de París, Barcelona y Málaga; el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza; y una colección privada.