La artista zimbabuense reúne pinturas, dibujos o grabados de gran formato. Una obra introspectiva, con el cuerpo femenino como protagonista y marcada por experiencias como la maternidad, la familia, la pérdida, el desplazamiento y la fe.
‘Kupinduka’ es la primera gran exposición en Europa de la artista africana Virginia Chihota (Chitungwiza, Zimbabue, 1983). Sus obras estarán en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en Sevilla, hasta el 6 de septiembre.
Una muestra en la que el cuerpo femenino emerge como territorio de resistencia y memoria. Kupinduka en lengua shona, el idioma nativo principal de su país, significa transformación, cruzar un umbral. Y toda la obra de Chihota habita ese viaje.
"No podemos estar sin nuestro pasado. Sea bonito o no. Tengo que confrontarlo", dice Chihota sobre lo que expresa su obra, en la que están presentes sus vivencias y pérdidas personales y familiares. "Y en ese proceso de hacerme preguntas, encuentre respuestas o no, doy a veces con los conceptos para seguir pintando, para seguir cuestionándome."
Chihota trabaja el lienzo por ambas caras, como si una sola no bastara. Como si la pintura necesitara también su reverso, su memoria oculta.
En su primera gran exposición individual institucional en Europa reúne pinturas, dibujos, grabados y obras sobre papel de gran formato. Su práctica es profundamente introspectiva, moldeada tanto por vivencias cotidianas como por experiencias fundamentales como la maternidad, la familia, la pérdida, el desplazamiento, la memoria y la fe.
En sus obras el cuerpo femenino, a menudo el suyo propio, no se presenta como fijo o completo, sino como un lugar de tránsito continuo, cargado con la posibilidad de transmitir algo más allá de lo visible. La obra de Chihota nos invita a ver la pintura como refugio y umbral, un lugar donde el cuerpo realiza su propio giro, soñando lo que aún podría llegar a ser.