ANDALUCÍA DIRECTO
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Salvador, al trabajo todos los días con 210 kilos de peso

Trabaja de mayo a diciembre, y es en este mes, con las Navidades, cuando su día a día cambia porque se apoltrona y no sale a la calle.

31 octubre 2018

Salvador pesa 210 kilos y trabaja cargando y repartiendo frutas y verduras.   

Tiene 38 años y asegura que no puede seguir esperando una intervención quirúrgica que le reduzca el estómago. Lleva 19 meses en la lista de espera, pero a pesar de ello, trabaja.

Nuestro protagonista se le levanta todos los días a las 5 de la mañana, no le queda más remedio porque con su peso tiene que seguir luchando para salir adelante.

Nos cuenta que cuando llega de trabajar a las dos de la tarde se encuentra con la tortura de tener que subir las escaleras, ya que su casa está en un tercer piso de un edificio sin ascensor. Al pobre Salvador le lleva subirlas más de 15 minutos.

Trabaja de mayo a diciembre, y es en este mes, con las Navidades, cuando su día a día cambia porque se apoltrona y no sale a la calle debido a que su peso hace que le cueste levantarse del asiento, y es entonces cuando empieza a picotear por aburrimiento.  Esto genera un círculo vicioso que hace que su peso aumente y cada vez vaya a más.

Salvador quiere dejar de estar así porque siempre ha sido una persona muy activa. Era una persona de constitución más bien gordita, pero dice que ahora está hecho un toro. 

Desde el Hospital Virgen del Rocío, el doctor Salvador Morales, coordinador de Cirugía Bariátrica, nos cuenta que actualmente tienen un lista de espera de 400 personas para realizar la cirugía de la obesidad. Dice que en lo últimos años se ha conseguido un aumento del nivel de técnica y habilidad por parte de los cirujanos. Esto, aparte de la innovación, hace que se llegue a un bajo índice de morbilidad y mortalidad como consecuencia de la cirugía. Esta circustancia, según él, provoca un efecto llamada, y además hay más pacientes porque está aumentando el índice de obesidad.

Así que a Salvador no le queda más remedio de armarse de paciencia. Tiene que esperar, aunque él lo único que pide es poder ver crecer a su hija de dos años teniendo salud. Y eso es lo que esperamos que consiga. 

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