El Sevilla ha aprovechado el parón por los partidos de selecciones para destituir al técnico argentino y que el nuevo inquilino del banquillo conozca a la plantilla y empiece a implantar sus ideas de cara al decisivo encuentro ante el Oviedo en tierras asturianas.
El Sevilla ha destituido a Matías Almeyda tras las dos últimas derrotas ligueras, y ya negocia con Luis García Plaza los términos del contrato que los uniría hasta final de temporada en caso de concretarse el despido del argentino.
Almeyda, que vivía su primera experiencia como entrenador en España, acumulaba ocho victorias, siete empates y catorce derrotas en veintinueve jornadas, lo que tienen al Sevilla en decimoquinta posición con sólo 3 puntos sobre la zona de descenso, y fue eliminado en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey.
El sábado por la noche, tras la derrota de los sevillistas ante el Valencia (0-2), el comité ejecutivo del club pospuso hasta el lunes su decisión sobre la continuidad del técnico bonaerense, aunque el propósito de destituirlo era firme.
Hace casi tres decenios, en la temporada 1996/97, Matías Almeyda llegó procedente de River Plate y se convirtió en el fichaje entonces más caro de la historia del Sevilla, pero su etapa como futbolista en la capital hispalense tampoco fue fructífera: se marchó un año después tras el descenso del equipo a Segunda.
Durante todo el domingo, el Sevilla ha entablado negociaciones con Luis García Plaza, técnico madrileño de 53 años cuyo último equipo fue el Deportivo Alavés, que este lunes debería comprometerse para terminar la temporada en el banquillo sevillista, que dentro de dos semanas reanuda LaLiga en el campo del Oviedo en su primera final por la permanencia.