Expertos en olivar y aceite de oliva aseguran que si no fuera por el uso del aceite en rituales religiosos habría un importante desequilibrio que afectaría principalmente al olivarero
El cristianismo, el islam y el judaísmo comparten un dios único, unas sagradas escrituras y un mismo territorio de origen, pero también símbolos y rituales vinculados al olivo y al aceite de oliva, que se han extendido por el mundo a lo largo de la historia. La luz, la pureza, la sanación.
El aceite refleja, para todas estas religiones, un poder sagrado y su uso conlleva un consumo muy elevado para sus templos, cultos y ceremonias.
Y, siendo una grasa con un consumo mundial sólo algo superior al tres por ciento, su uso para los distintos sacramentos cristianos, en las lámparas votivas islámicas o en la janucá judía permiten una estabilización del mercado mundial del aceite.
Los especialistas en olivar y en aceite de oliva le ponen una cantidad a este uso. Hasta seis litros de aceite de media por cada templo de las distintas confesiones. Y recuerda que hay millones de iglesias, mezquitas y sinagogas por los cerca de 200 países del mundo.