En el 8M hay que mirar también al entorno rural donde el mundo agrícola y ganadero sigue copado por hombres, en su mayoría titulares de las explotaciones, aunque empiezan a asomar con fuerza mujeres como la jienense Chari o la granadina Clara.
Esencial es también el papel de las mujeres en el campo andaluz donde viven más de dos millones de ellas. La mayoría no son las titulares de la explotación, aunque también las hay. Es el caso de Chari, una jiennense que, a sus 41 años, es la propietaria de una finca de más de mil hectáreas de olivar, cereal y ganadería o de la granadina Clara con una explotación de 3.000 gallinas y 400 cabras.
A sus 41 años, Chari Anguita lleva al frente de su finca desde hace una década. De familia de agricultores, sus padres dijeron que los hermanos al campo y que la niña se dedicara a otra cosa. Fue un revés de la vida la que la montó en el tractor: o se hacía cargo de la finca o vendían la propiedad
Ahora cuida su olivar, su plantación de cereales, y su ganado de ovejas y cabras al frente de muchos hombres que le ayudan en su labor diaria. Incluso, ha llegado a la directiva de una organización agraria como Asaja Jaén.
Sabe que no es la única, pero reconoce que cuesta hacerse visible y espera que las cosas estén cambiando. De momento, las mujeres representan el 27% del sector agrícola en Andalucía y solo 3 de cada 10 son titulares de la propiedad.
La granadina Clara Torreblanca es otra cara de mujer en el campo andaluz. Tres mil gallinas camperas y más de 400 cabras controla esta ganadera, avicultora, madre, y sobre todo, mujer.
Hace unos años, tras quedarse en el paro, decidió apostar por la profesión de su abuelo y de su padre. Una profesión dura en la que conciliar el trabajo y la familia no siempre ha sido tarea fácil.
Tras varios años en la explotación, habiendo superado grandes retos, reconoce con entusiasmo que no lo cambiaría por nada. Todavía le queda mucho por hacer, pero comprometida con el mundo agrario, está orgullosa de haber conseguido vivir de aquello que siempre quiso ser.