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La Guardia Civil registra propiedades de un empresario agrícola de Villacarrillo por la desaparición de un jornalero

Ibrahima, senegalés de 32 años, desapareció en enero de 2021 cuando trabajaba para el investigado, que ya fue arrestado por la desaparición de otro temporero en 2013. 

CANAL SUR MEDIA 20 September 2022

La Guardia Civil realiza registros en propiedades de un empresario agrícola de Villacarrillo (Jaén) en el marco de la investigación por la desaparición en enero de 2021 de un temporero de la aceituna de nacionalidad senegalesa.

La inspección, a cargo de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), comenzó este lunes en un garaje y continúa este martes en una vivienda. Se trata de una "operación abierta" y se ha decretado el secreto de las actuaciones.

El propietario de los inmuebles objeto de registro está investigado y no detenido, según fuentes cercanas al caso. Sí se procedió al arresto de este hombre por la desaparición en diciembre de 2013 de un temporero maliense que trabajaba para él en la recogida de la aceituna.

Se trataba de Tidiany Coulibaly, de 22 años, del que se perdió el rastro después de que él y otros trabajadores inmigrantes de su cuadrilla mantuvieran una discusión con el referido empresario agrícola, al que manifestaron sus quejas por las condiciones de trabajo en la recolección.

Tras ser juzgado en 2016 por, entre otros delitos, explotar a trabajadores inmigrantes y haber hecho desaparecer a uno de ellos que se levantó en portavoz de la cuadrilla, fue absuelto del delito de desaparición forzosa de Tidiany Coulibaly.

La Sección Segunda de la Audiencia de Jaén, por contra, lo condenó a un año de cárcel y multa de 4.200 euros por un delito contra los trabajadores, que "eran explotados", y a otro año y medio de prisión por un delito contra la Administración de Justicia junto a otra multa de 6.000 euros. Además, por una falta de defraudación de fluido eléctrico se le condenó al pago de otra multa por valor de 1.200 euros.

El 5 de enero de 2021 se denuncia la desaparición de otro inmigrante, Ibrahima, senegalés de 32 años. La última persona que estuvo con él, según los compañeros del senegalés, fue con el empresario que le tenía empleado en su olivar y con el que discutió por las condiciones laborales

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