De menos de cien linces a más de 1.100. Es el mejor dato de la historia reciente de este felino que llegó a ser el más amenazado del mundo y del que se temió su desaparición.
El último censo confirma que las sierras de Andújar-Cardeña, entre Córdoba y Jaén, son el principal refugio del lince.
De menos de cien linces a más de 1.100. Es el mejor dato de la historia reciente de este felino que llegó a ser el más amenazado del mundo y del que se temió su desaparición. El último censo confirma que las sierras de Andújar-Cardeña, entre Córdoba y Jaén, son el principal refugio del lince. Una peligrosa senda le conducía a su desaparición cuando los expertos constataron que en 2002 sólo quedaban 94 linces ibéricos en el mundo, todos ellos en Andalucía.
Ahora llegan hasta olivares cercanos a las sierras, o a lugares habitados por el hombre. Y es que en 2020 se han contado 1.111 ejemplares en la península ibérica. Un salto espectacular, sobre todo en Andalucía donde habitan 506 linces, y una población estable de sesenta hembras reproductoras en las sierras de Andújar-Cardeña, como nos cuenta Luis Suárez, coordinador de conservación de WWF España.
Las sueltas de cachorros de centros de cría, el buen trabajo de los técnicos de los programas de conservación, la apuesta de la Junta de Andalucía y el dinero de Europa a través de proyectos life han sido fundamentales para que el lince haya ido más allá de Andalucía llegando a Castilla La Mancha, Extremadura y Portugal.
La curva demográfica de la población de linces permite ser optimistas y dibuja escenarios que alejan al gran felino ibérico del riesgo crítico de desaparición. En España, existen 14 núcleos con presencia estable de linces en toda la Península Ibérica, siendo los más importantes los localizados en Sierra Morena (603 linces), Montes de Toledo (145) y Valle del Guadiana (140).
En 2020 se censaron en total 414 nacimientos de 239 hembras reproductoras, lo que ha favorecido la tendencia positiva que la especie presenta desde el inicio de los programas de conservación y protección del lince en 2002, cuando había menos de cien ejemplares en todo el territorio peninsular.
Para alcanzar estas cifras tan positivas hay que destacar las actuaciones decisivas de gestión del hábitat y de protección de los linces ante las amenazas existentes en el medio natural, así como el programa de conservación ex-situ del lince.
El Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Organismo Autónomo Parques Nacionales, gestiona dos de los cuatro centros de cría existentes, el de Zarza de Granadilla (Extremadura) y El Acebuche (Andalucía), mientras que los dos restantes lo son por Andalucía (Centro de Cría de La Olivilla) y por Portugal (Centro Nacional de Reproducción de Lince Ibérico).