Famosas durante muchos años por su calidad, un taller municipal ha reunido a varias maestras bordadoras para transmitir su saber y mantener viva esta labor tradicional.
Han sido famosas durante muchos años por su calidad, incluso la reina Sofía tiene una. Se trata de las mantillas de Padul (Granada). Ahora el Ayuntamiento ha querido recuperar esta tradición con un taller de bordado que vuelve a reunir cada tarde en torno a los bastidores a varias maestras bordadoras.
Antonia Cordobilla, concejala de Mayores, ha reclutado a bordadoras expertas como Dolores Santiago y Virtudes Delgado. Sus aguas vuelan sobre el lienzo de tul con la maestría propia de unas manos que desde que eran niñas no han dejado de coser.
Compañera de bastidor de toda una vida ha sido Luisa García Muñoz, hija de sastra pero bordando mantillas desde niña, su aguja experta no se salta ni un hilo, ni se permite tener un fallo delante de las que ahora son sus alumnas.
Tan importante como el bordado, y ahora más con la Semana Santa cerca, es la colocación de la mantilla, una habilidad que también muestran manejando la caída del tul de seda, luciendo el bordado y disimulando los alfileres.
Este taller reconoce la experiencia y el saber hacer de las maestras bordadoras. Las alumnas se inician con pañuelos y abanicos mientras perfeccionan una labor tradicional y se cuentan las vidas, entre hilos, puntadas y lienzos de tul que lucirán como siempre en la Semana Santa de Padul.