Segunda fase de la operación "Sombre Negra". La red dominaba el tráfico de drogas con narcolanchas en el Atlántico y llegó a pagar doce millones de euros a la familia de uno de los tripulantes fallecidos en un alijo para garantizar su silencio.
Un total de 105 personas han sido detenidas en Andalucía y Canarias en las dos fases de la operación ‘Sombra Negra’, que ha supuesto el desmantelamiento de una organización logística de apoyo al narcotráfico en el Atlántico que llegó a mover 57 toneladas de cocaína.
La organización llegó a pagar 12 millones de euros a la familia de uno de los tripulantes, fallecido mientras alijaba droga, para garantizar su silencio y evitar cualquier vinculación con las actividades delictivas.
Se han realizado 49 registros en una operación donde también han sido intervenidos 10.400 kilos de cocaína.
Deja además la intervención de 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, más de 800.000 euros, dos hexacópteros, múltiples cuentas bancarias, más de 150 teléfonos móviles, diverso material náutico y numerosos dispositivos electrónicos de última generación destinada al tráfico marítimo valorado en 2,5 millones de euros.
La organización partía desde el río Guadalquivir y otros ríos pertenecientes a las provincias de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, las costas marroquíes y Portugal hasta adentrarse en el océano Atlántico. Allí se encontraban con buques nodrizas al objeto de trasvasar la sustancia estupefaciente para su posterior regreso al archipiélago canario y sur peninsular.
Las altas velocidades de las embarcaciones, en ocasiones superiores a los 40 nudos de velocidad, y el uso de comunicaciones encriptadas, terminales satélites, teléfonos móviles de difícil rastreo o un lenguaje codificado para evitar ser detectados por las fuerzas de seguridad, les permitían operar durante las horas nocturnas dificultando las labores policiales, según ha explicado la Policía Nacional.
Asimismo, ha señalado que la estructura de la organización se extendía desde Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Gerona y Ceuta, pasando por Marruecos hasta las islas de Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife.
Los agentes encargados de la investigación practicaron un total de 49 entradas y registros contando con la participación del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES).
Entre todos los registros, se ha atacado al mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar encargado de suministrar terminales de comunicación seguros a la mayor parte de narcotraficantes de Andalucía y diverso material de navegación para las travesías en las narcolanchas.
Llegaban a crear verdaderas plataformas acuáticas donde los pilotos permanecían incluso más de un mes embarcados en alta mar realizando varias operaciones sucesivas. Así, disponían el momento exacto para los cambios de tripulación mientras se encontraban en el agua, suministraban estas plataformas con los bienes y servicios que requerían.
Además, tenían sus propios centros de almacenaje de combustible, llegándose a demostrar el empleo de más de 100.000 litros y embarcaciones de menor tamaño eran las encargadas de suministrar tanto la gasolina como los víveres, equipos de comunicación o la propia ropa para los notarios que acompañaban la droga desde el buque nodriza hasta España.
Por su parte, otras personas de la organización ubicadas en puntos de control realizaban labores de vigilancia para determinar la posición de los medios marítimos y aéreos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado, abarcando una amplia red de puntos de seguridad a lo largo de la costa.
Los agentes tuvieron conocimiento de que la organización llegó a pagar doce millones de euros a la familia de uno de los tripulantes fallecidos en un alijo para garantizar su silencio y evitar así cualquier vinculación con las actividades delictivas.
Además, las investigaciones han permitido detectar que esta organización criminal era la responsable de la introducción en Europa de 57.000 kilos de cocaína en el último año y contaba con coordinadores en Marruecos, Cádiz y Canarias encargados de recibir y distribuir estupefaciente procedente de Colombia y Brasil, logrando intervenir las autoridades portuguesas 6.600 kilos de cocaína a bordo de un semisumergible.
Con la colaboración de Europol y otras autoridades policiales de distintos países, han llevado a cabo esta operación contando con instrumentos de financiación de la Unión Europea.