En el interior de las casetas aún tienen que terminar con la decoración y los enseres que son de última hora
Para algunos las horas previas a la inauguración son, si cabe, hasta más familiares y divertidas
Todavía se permite la entrada al real de la Feria de vehículos de tracción mecánica que dejarán paso a partir del martes a caballistas y coches de caballos, flamencas y muchas sevillanas de fondo. Ahora toca arreglar y ultimar, pero la Feria ya sí se parece a esa ciudad efímera que se llena de colorido y gente con ganas de diversión.
Comidas, bebidas, sillas hasta aires acondicionados que ya no faltan e incluso alguna pincelada de última hora. Desde bien temprano, en el recinto de Los Remedios se trabaja afanosamente para todas estas labores. Tanto las que conllevan cuestiones técnicas especializadas como los detalles que marcan la tradición.
Se mezclaban trabajadores, caseteros y hasta vecinos del barrio paseando tranquilamente. Lo único que se sabe de momento es que hay calor y muchas ganas de disfrutar de una de las fiestas grandes de Sevilla.