No pudo ir a la escuela de niño y ahora, ya centenario, sigue yendo a la escuela de adultos
Es de Azuel, Córdoba, y su máximo deseo es que no nunca cierre su escuela
Juan nunca tuvo la posibilidad de ir al colegio durante su infancia y cuando se jubiló cumplió su sueño: aprender a leer, escribir y matemáticas.
La Guerra Civil y la posguerra le obligaron con 10 años a trabajar y tuvo que esperar más de cinco décadas para conseguir que en Azuel echara a andar la primera escuela de adultos.
Desde entonces no ha faltado ni un solo día a clase mientras conserva un sueño: que la escuela, ahora con sólo seis alumnos, no cierre nunca.
Como otro día más, Juan ha salido a su paseo diario, mientras en el pueblo le preparan una fiesta sorpresa. La de su 100 cumpleaños en agradecimiento a una vida ejemplar.