Esto es precisamente lo que han hecho pacientes y familiares en un taller que se ha celebrado esta semana en Sevilla coincidiendo con la Semana del Cerebro
Hemos estado con ellos
Cuando ya no podemos comunicarnos, a causa de enfermedades como el Alzhéimer, la música o la pintura nos ofrecen formas diferentes de dialogar con nuestro entorno. Y eso, conectar gracias al arte, es lo que han hecho pacientes y familiares en un taller que se ha celebrado en Sevilla en la Semana del Cerebro y de su salud.
Antonio, Adela o Pepe son pacientes de Alzhéimer. No saben a qué vienen, sólo que están acompañados por quiénes les quieren. Van a dialogar no con palabras, sino con pinceles y canciones.
Y gracias a los lápices, sus recuerdos de colores regresan. Adela pinta un pollito, le gustaban los animales. Isidoro nos dibuja un toro, él solía pintar. Y el avión amarillo de Antonio vuela en un mundo sin guerras.
Carmen encontró la forma para conectar con su padre a través de su arte cuando le diagnosticaron la enfermedad. Una experiencia que plasmó en el documental "Llévame donde haya vida".