Largas colas y cientos de visitantes para disfrutar del mayo cordobés.
Visitamos uno de los patios del barrio del Alcázar Viejo, que conserva restos de la muralla omeya de la ciudad.
Los patios de Córdoba se abren a un publico que no solo busca en estos recintos un lugar de calma y disfrute sensorial, sino también la huella de la historia.
Es el caso del patio de la calle Martín de Roa, 2, que conserva restos de la muralla omeya de la ciudad, del siglo X. Una combinación única de historia y belleza ante la que se forman largas colas de visitantes que disfrutan del mayo cordobés.
Enclavado en el barrio del Alcázar Viejo, entre sus paredes encaladas ocultó hasta hace 21 años un torreón defensivo y parte de la muralla medieval. Fue encontrada por casualidad cuando su propietaria, Araceli López, intentaba dar con los metros cuadrados registrados en la finca.
No es la única singularidad de este recinto, que presume también del típico enchinado cordobés, un pozo árabe y dos columnas romanas. Todo un tesoro cultural rodeado de más de medio millar de macetas.
La vida aquí discurre en comunidad, una de las señas de identidad de los patios cordobeses, donde la vida es compartida y los patios son espacios donde la convivencia se hace tradición.