Aún se investigan las causas del trágico accidente en el que fallecieron 47 personas, cuando el descarrilamiento de un tren Iryo provocó el choque contra otro tren, un Alvia, que circulaba en sentido contrario justo en ese momento.
4 semanas se cumplen este domingo del trágico accidente ferroviario de Adamuz. En el lugar se sigue trabajando para poder reabrir la línea de alta velocidad entre Andalucía y Madrid. Hay dos líneas de investigación abiertas. Una por Renfe y otra en el juzgado. Y los familiares reclaman información sobre lo que ocurrió con el descarrilamiento del tren y la posterior colisión con otros. 47 personas fallecieron por este accidente.
Una fatal cadena de acontecimientos bastó, en menos de un minuto, para que el destino de 47 personas se apagara para siempre en la oscuridad de Adamuz. Eran las 19:45 horas de ese domingo negro cuando el tren Iryo 6189, que viajaba desde Málaga hacia Madrid con 294 personas, sufrió una rotura en el carril. Una soldadura defectuosa en la vía provocó que los tres últimos vagones descarrilaran violentamente.
La fatalidad quiso que, apenas 20 segundos después, un tren Alvia con 179 personas a bordo, que hacía la ruta Madrid-Huelva, apareciera en sentido contrario y colisionara lateralmente. El impacto fue tan brutal que los dos primeros coches del Alvia salieron despedidos, cayendo por un terraplén.
En medio de la oscuridad y el caos, los vecinos de Adamuz fueron los primeros en llegar, guiados por el estruendo, antes incluso de que acudieran los servicios de emergencia. Su auxilio resultó vital durante las primeras horas de la tragedia: una luz entre el amasijo de hierro en el que se convirtió lo que debía ser un feliz viaje de regreso a casa.