Con la tormenta de borrascas el agua ha anegado más de 350 hectáreas de campos e invernaderos dedicadas al cultivo de flores y ahora que se recuperan temen que nuevas lluvias reproduzcan el problema.
Los agricultores de la flor cortada de Chipiona, en Cádiz, piden ayuda para acabar con los problemas que les causa un acuífero que rebosa cada poco tiempo y que las últimas lluvias han dejado muy por encima de su capacidad. Dicen que los daños que han sufrido por las borrascas son muchos pero aseguran que harán frente a sus compromisos.
El tren de borrascas que ha azotado la provincia de Cádiz ha resucitado un problema que los invernaderos de Chipiona conocen muy bien y es la existencia de un acuífero que en situaciones normales rebosa y arruina cultivos. Más de trescientas cincuenta hectáreas están con el agua a ras de tierra.
El acuífero está lleno y con la lluvia que se prevé esta semana el agua se puede colocar por encima de la tierra y ahogar la raíz lo que supone la ruina de la cosecha. Tampoco pueden llevar a cabo nuevas plantaciones porque los tractores se hunden en la tierra.
Además, muchos no alcanzan los requisitos exigidos para recibir las ayudas del Estado. A pesar de todo, los agricultores de la flor cortada aseguran que llegarán a tiempo para cumplir con sus compromisos ante la campaña de bodas, comuniones o el Día de la Madre.
Entre Sanlúcar de Barrameda y Chipiona se produce el 70% de la flor cortada nacional que tiene como principal destino el mercado extranjero de los Países Bajos.