Fue una de las primeras inversiones térmicas documentadas en España.
Murieron cinco agentes forestales, entre ellos su hermano José. 33 años después, sigue con secuelas físicas y emocionales.
A sus 81 años, Juan Castro es el único bombero forestal que sobrevivió al trágico incendio intencionado de la Sierra de Grazalema en 1992, en el que murieron cinco compañeros, entre ellos su hermano.
Es el rostro a una historia de supervivencia y olvido. 33 años después, sigue con secuelas físicas y emocionales.
Fue una de las primeras inversiones térmicas documentadas en España, un fenómeno asociado a la acumulación de gases, que desató aquella explosión mortal. Juan tenía 48 años. Cuenta que fue como "destapar una olla express: aquello pegó un zumbido y salimos todos corriendo".
Fue el único superviviente de aquella tragedia que le ha marcado la vida. A él y también a su familia, como nos cuenta su hija María del Carmen. "En el hospital estuvo más de dos meses", cuenta. Con todo dice que las peores secuelas fueran las psicológicas.
Tuvo que aprender a vivir con las cicatrices y con la indiferencia administrativa. Hasta se vio obligado a encerrarse para exigir una indemnización que tardó 14 años en llegar. Hoy teme por sus dos hijos, bomberos forestales, y por quienes, como ellos, se juegan la vida.
Como todos los años, el próximo 7 de septiembre volverán a sonar las sirenas para que esta tragedia no caiga en el olvido.