Grazalema no es el punto más lluvioso de España, aunque sí el de Andalucía.
Su ubicación geográfica hace que sea la primera en recibir las aportaciones provenientes del Atlántico.
La explicación de este fenómeno se encuentra en su particular ubicación geográfica. Grazalema actúa como el primer gran obstáculo para los vientos húmedos procedentes del Atlántico, al situarse en una sierra con una elevación considerable. Además, justo antes de llegar al casco urbano, el aire se ve forzado a atravesar un estrechamiento entre la Sierra del Endrinal y la Sierra del Pinar, lo que provoca una aceleración y retorcimiento del flujo de aire que favorece la formación de lluvias intensas.
Toda esta agua cae sobre un terreno de naturaleza caliza, lo que permite su filtración hasta que el nivel freático se satura y el agua emerge de forma repentina. Este fenómeno, conocido popularmente en la zona como “romper los caños”, hace que el agua brote por paredes, laderas y distintos puntos del municipio, como está ocurriendo en la actualidad.
Aunque popularmente se considera a Grazalema como el lugar más lluvioso de España, los datos actuales matizan esa afirmación. La precipitación media anual ronda los 2.000 litros por metro cuadrado, una cifra muy elevada que la convierte en el municipio más lluvioso de Andalucía, pero no del conjunto del país, donde zonas de Galicia, el País Vasco o Navarra superan esos registros.
Sin embargo, la reputación de Grazalema tiene su origen en episodios históricos excepcionales. Durante las décadas de los años 50 y 60 se alcanzaron cifras extraordinarias, como en 1963, cuando se registraron hasta 4.400 litros por metro cuadrado, o en el periodo 1995-1996, con acumulaciones cercanas a los 3.500 litros. Estos valores, poco habituales incluso en regiones muy húmedas, consolidaron su fama a nivel nacional.