Tierra y mar

La cría y doma bueyes, una actividad ancestral que se mantiene a pesar de la pandemia

Carbonero y Chocolate son dos bueyes que han hecho en muchas ocasiones el camino al Rocío.

Dos años sin romerías por la pandemia, ponen en riesgo esta especie milenaria que nos ha acompañado siempre.

Si el mundo del toro bravo atraviesa un durísimo bache con la pandemia, la crianza del buey de tiro no se queda atrás.  

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2 May 2021

La adoración del buey ha sido común en numerosas culturas del mundo antiguo, como los Tartessos. Este capacidad del toro de simbolizar procreación y fortaleza ha quedado ligada a la fertilidad de la tierra. Así, la cría y doma de bueyes es un saber vinculado a las tareas agrarias de la humanidad desde tiempo inmemorial. Si como oficio, el de carreteros, debemos lamentar su actual camino hacia la extinción, por suerte, el profundo amor por estos animales de algunos ganaderos se empeña, aun en tiempos de pandemia, en mantener viva esta tradición.

Engancha a sus bueyes más mayores, Carbonero y Chocolate. Dice que son como deportistas de élite. A falta del trabajo de antaño, horas y horas de entrenamiento por cerros y vaguadas de salteras, en el Aljarafe norte.

Estos bóvidos tienen músculos perfilados durante siglos para mejorar la tracción y aumentar su fuerza de tiro. Capaces de arrastrar cargas o arar pendientes impresionantes, no hace tanto tiempo que la mecanización del campo sacó a estos animales de establos y cortijos y los retiró de la vera del labrador. Pocos carreteros quedan que vivieran su trato diario en el campo.

Sus recuerdos y experiencias son respetados y ellos admirados como Maestros. Fernando "El Verdiel" comenzó a guiar el simpecao de la Hermandad rociera de Olivares hace 38 años.

Los secretos de la doma de bueyes pasan por el mismo sacrificio de todo ganadero: el cuidado día tras día; el manoseo. Y muchas horas de entrenamiento. Sus toros son Retinto Puro andaluz. Coronel y Caminante, con 8 años, superan los 1.000 kilos. Los jóvenes, con 2 años y unos meses, están para entar en doma.

Si el mundo del toro bravo atraviesa un durísimo bache con la pandemia, la crianza del buey de tiro no se queda atrás. Piensos, aperos, establos y otros gastos sanitarios o veterinarios, suponen un coste considerable. Este será el segundo año sin peregrinación a la aldea del Rocío. Las romerías nunca han enriquecido a los carreteros pero al menos ayudaban a cubrir gastos.

Pero a pesar de las adversidades la afición al buey arraiga en la sangre joven. Hasta Andalucía llegó Hércules a robar los bueyes de Gerión. Estos hermosos animales, antaño venerados, que han acompañado a la humanidad en su lucha con el terruño durante milenios, ahora, a duras penas encuentran una utilidad en nuestro mundo mercantilizado. Cuatro enamorados de este animal totémico sostienen su afición y las razas autóctonas andaluzas, sin romerías ni subvenciones.