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Cabras y chivitos viviendo a cuerpo de rey para dar la mejor leche

En la explotación caprina de la Finca La Gallera Ríos, en La Granada de Riotinto, Huelva, el concepto de bienestar animal se lleve a su máximo extremo. Las cabras viven en una dehesa de encinas y alcornoques y los chivitos en una sala de adaptación que se parece mucho a una guardería para niños.

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23 August 2020

En la Finca La Gallera Ríos, ubicada en La Granada de Río Tinto, Huelva, los animales viven en una dehesa de encinas y alcornoques de 50 hectáreas. Los hemos visto beber de esta pequeña poza. Un afloramiento de agua subterránea procedente de un manantial.

2.000 cabras que producen 50.000 litros de leche al mes destinados a la industria láctea.

Pero lo que más llama la atención en el proceso de producción es el cuidado que se dispensa a la cabaña caprina. Es la filosofía de esta empresa familiar: el bienestar animal. Se puede ver en el manejo de los trabajadores, y hasta parece que los cinco mastines de la finca saben que a las cabras hay que tratarlas con mimo.

Sorprende cómo en ocasiones el destino dirige nuestros pasos. Walter, el propietario de la finca, es estadounidense de 37 años de origen paraguayo. Vivía en Alicante regentando cibercafés, cuando se decidió por el oficio tradicional de su familia en Florida: la ganadería. Y a través de un anuncio en internet dio con esta finca de La Granada de Riotinto.

Llega la hora del ordeño. Las cabras se encaminan hacia un cercado, un corral, donde discurren con soltura. Aquí muchas aprovechan para masajearse.

Se relajan porque saben que después entrarán en la sala donde se les extraerá la leche. Una estancia que cuenta con una máquina rotativa de 32 puestos de ordeño.

¿Qué pensarían los pastores de antaño si pudieran ver estas ordeñadoras mecánicas? Ésta en concreto tarda en torno a cuatro minutos en extraer la leche de las ubres , y por ella pasan a la hora entre 600 a 700 cabras. Y después, la recompensa. Toca comer.

En la finca conviden dos razas: la murciano-granadina y la florida. Dicen que están apostando por ésta última por ser más rústica y por su mejor adaptación a la zona.

Éstas que vemos ahora están a punto de parir. Estefanía se encarga de ellas. Se programan tres cubriciones al año para que no falte leche. En febrero están pariendo las fecundadas en septiembre.

En esta sala de adaptación los chivitos están bajo los cuidados de Gabriela y Fuensanta hasta que cumple un mes y medio, aproximadamente. Aquí aprenden a comer.

La tasa de reposición para la cabaña caprina de la finca es de un 20 por ciento. El resto de los chivos se venden cuando alcanzan un peso de entre 9 a 11 kilos. Mucha inversión para los bajos precios del sector lácteo.

Y todo a pesar de que la leche de cabra se consume cada vez más. Un estudio de la Universidad de Granada asegura que tiene más propiedades beneficiosas para las salud humana que la de vaca.

La Finca La Gallera Ríos quiere cerrar el ciclo de producción fabricando queso. Su proyecto de poner en marcha un centro de interpretación de la actividad agropecuaria y de quesería artesanal, ha obtenido un premio de la Fundación Riotinto.

Lo siguiente será la construcción de cabañas para hospedaje. Una iniciativa importante para esta comarca, azotada por el paro y la despoblación tras la crisis de la minería. La empresa está apostando fuerte por el futuro. Y es que si unimos emprendimiento, capacidad de inversión y una dehesa como ésta, hacer realidad un ambicioso proyecto empresarial como el del Walter Ríos sólo cuestión de tiempo.

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