Tierra de talento

Ehapo enamora al jurado con una versión maravillosa de "Ciudad Santa" que llega al alma

Desde Sevilla llega al talent show de Canal Sur Tv el cantante de origen guineano Luis Ehapo que nos emociona con su voz de esta balada Victoriana religiosa compuesta en 1892.

Puedes ver el programa completo si entras en la web de "Tierra de talento".

4 April 2021

Luis Ehapo ha dejado al público y a los miembros del jurado con la boca abierta y la piel erizada con la versión del tema "Ciudad Santa".

Se trata de una balada Victoriana religiosa compuesta en 1892 por Stephen Adams. Este himno es uno de los más conocidos que hablan de la nueva Jerusalén y está basada en un “sueño” que se ambienta en el regreso de la ciudad a la tierra en su nuevo esplendor.

Ehapo, de origen guineano, llega desde Sevilla con una portentosa voz que ha maravillado a todos. Empezó a cantar en la iglesia y con 31 años llega a "Tierra de talento" para "compartir la experiencia de mi propia vida" señala el concursante.

Manu Sánchez nos cuenta la historia de Ehapo que llega al programa tras cantar en la calle Asunción de Sevilla. Con 24 años se mudó a México a estudiar Psicología desde Guinea. Y lleva dos años en Sevilla donde vive su familia.

Pastora Soler señala que "acabamos de vivir con su actuación: verdad y pureza". Mientras que Mariola Cantarero añade que "hay imperfección como dice Pastora pero echa el corazón y la vida y nada más importa".

Ehapo ha explicado que aunque le han llamado para participar en otros programas se atrevió a venir a "Tierra de talento" por que "he disfrutado de lo que he visto antes de llegar con la conexión que tenéis con el arte y la cultura. Y Andalucía le ha abierto los brazos a mi familia y a mí ahora y por eso me atreví también a venir". 

Jesús Reina, además, comparte con todos lo que ha escrito antes de empezar el programa:

"De lo inerte surge la vida. La muerte en vida mi cruz. Un sufrir por alegría, tu resurgir mi luz. Se clavan del palo las astillas, se llama suerte divina, un que así se sea de coronas de espinas que punzan el alma con temblores de marchas en calma manchadas de sangre por tornos de oro pero de enea las sillas. Podio de oda, del odio al odio, a la inexistencias por oficio, en ciencias mar muerto por sodio y el hijo del hombre, ay el hijo del hombre: el sacrificio".