Juan recorre desde hace catorce años las calles de Coria del Río con su carro lleno de anuncios y música, una tradición entrañable que une a los vecinos y despierta recuerdos de infancia.
En Coria del Río todos conocen a Juan. No hace falta decir su apellido: basta con mencionar su carro, ese vehículo singular que desde hace catorce años recorre el pueblo anunciando los comercios locales y los próximos partidos del equipo de fútbol. Juan es lo que muchos llaman un 'vecino anuncio', un símbolo de identidad, un lazo entre lo cotidiano y los recuerdos de infancia.
Cada mañana, y especialmente los fines de semana, Juan pasea con paso tranquilo y sonrisa fácil por las calles principales. De su carro cuelgan carteles de peluquerías, inmobiliarias o academias de música, junto a la lona del club deportivo de la localidad. Lo acompaña siempre una ambientación musical que cambia con el calendario.
"Es como antes", dicen los vecinos cuando lo ven pasar. Antes, cuando los pregoneros voceaban las noticias o el cine ambulante llenaba de expectación las plazas. El carro de Juan rescata algo de esa magia perdida, del contacto directo entre la gente y sus negocios, entre la música y la conversación espontánea.
Juan empezó con esta idea casi por casualidad. Quería apoyar a los pequeños comercios y encontró en ese carro una manera original y humilde de hacerlo. Con el tiempo, su ruta se convirtió en parte del paisaje emocional del pueblo.
Entre anuncio y anuncio, Juan reparte sonrisas, conversaciones y recuerdos. Su carro es un museo rodante de afectos locales, de sonidos y colores que definen la vida de Coria del Río.
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