No sabemos si te has montado alguna vez en barco, pero hoy te proponemos mucho más que eso, entrar en sus tripas y ver, paso por paso, cómo y quiénes lo construyen en nuestra tierra. Se trata de una industria que crea desde hace muchos años, una ingente cantidad de empleo y tiene una enorme influencia en toda la bahía de Cádiz.
Casi el 36 por ciento del empleo industrial de Cádiz está en manos de los astilleros de la Bahía. Tras casi dos décadas sin grandes encargos, los trabajadores están inmersos ahora en numerosos proyectos, como veremos este martes 20 de junio (22:20 horas), en el capítulo Astilleros.
Entre otros encargos, la bahía gaditana está en la construcción de cuatro petroleros para Corea, un buque para la Armada Española, una subestación eléctrica y multitud de reparaciones de cruceros y otras embarcaciones. Hasta 11.000 empleos, entre directos, indirectos y de empresas auxiliares, genera esta carga de trabajo; o lo que es lo mismo, hasta cinco millones de horas de trabajo.
Las entrañas de los barcos crujen. Cientos de manos pasan por estas grandes obras de ingeniería y, cuando el barco está listo y llega el momento de la prueba en el agua, las piezas terminan de encajarse. Muchas se han fabricado y ensamblado en los astilleros de Puerto Real, San Fernando y Cádiz, centros de trabajo que gestiona la empresa pública Navantia y que suponen el 3,1% del empleo en la provincia.
Manuel tiene 56 años y bromea cuando dice que “yo no he salido nunca de aquí”. Manuel tiene 56 años y hasta los 11 vivió dentro del astillero de Puerto Real. Y a los 17, entró a trabajar. Hasta hoy. Manuel es una de esas personas que lleva astilleros en la sangre. Imposible desvincularse del lugar donde trabajó su padre, donde ahora lo hacen otros dos de sus hermanos y, sobre todo, el lugar donde pasó su infancia. “Me entra mucha añoranza cuando pienso en todo aquello”, dice con una mesa inundada de fotografías.
Esa misma añoranza es la que hace emocionarse a Miguel. Tiene 73 años, que no aparenta, y desde hace casi 20, está jubilado. Miguel no ha vuelto a entrar en las instalaciones de Puerto Real donde ahora trabaja su hija y su yerno. “No es tanto por el sitio”, le cuenta a Beatriz Díaz. “Es que ya faltan muchos compañeros”. Miguel, Manuel y miles de gaditanos más pueden decir que su trabajo y su sudor navega por gran parte del mundo, formando parte de esos mil barcos que, en más de 100 años de historia, han salido de los astilleros de la provincia de Cádiz. De la mano de estos y muchos otros trabajadores, entramos en los talleres dónde se da forma a cada pieza y nos asombramos al recorrer las entrañas de un barco en construcción.
En el puerto del astillero de San Fernando, frente al puente “La Pepa” de Cádiz, unos trescientos obreros se afanan en ultimar el barco de la Armada Española “Audaz”. En este proyecto, han participado más de 2.000 personas, se han necesitado más de un millón de horas de trabajo y se ha generado una inversión cercana a los 200 millones de euros.
Aunque en apariencia está finalizado, al entrar en su interior, Paco Ballesta descubre veinticuatro kilómetros de cable al descubierto, decenas de operarios en cada uno de sus cuatro niveles y maquinaria que sube para asegurar el buen funcionamiento de la embarcación. “Es un orgullo trabajar en una obra así, colaborar con un buque de la Armada Española”, afirma Cristóbal, responsable de pruebas del barco. Tanto él como todos sus compañeros han tenido que firmar un contrato de confidencialidad para trabajar en este buque militar. “Hace cuarenta años, cuando empecé a trabajar aquí, esto era una ciudad, no parabas de ver gente por todas las esquinas porque estábamos más de cuatro mil y ahora apenas llegamos a los mil”, recuerda con nostalgia Manolo, jefe de Habilitación. “Tenemos que hacer todo lo posible para proteger este sector porque está en peligro”, añade su amigo y compañero Antonio.
75 minutos es testigo en Cádiz de las obras de reparación de grandes barcos y estructuras de ingeniería naval. Un día junto a sus operarios nos hace comprobar la dureza de este trabajo. De los tres astilleros de la bahía gaditana, éste se ha especializado en el mantenimiento y modernización de los grandes cruceros para lo que dispone de uno de los mayores diques de reparación de toda Europa. Más de una semana pueden emplear aquí en preparar las piletas que soportan los barcos que se van a reparar y que puede llegar a pesar más de 300 toneladas. "A veces, los cruceros no pasan más de 36 horas aquí mientras los estamos arreglando", nos cuentan. "Tardáis más en acondicionar el espacio en esas ocasiones que en la reparación", dice nuestro reportero Javi García. Mientras todo vuelve a ponerse a punto en estas embarcaciones, la tripulación también aprovecha para hacer turismo por la ciudad.