75 minutos | No puedo vivir sin ti

Ya no sabemos vivir sin agua, luz, gas, teléfono e internet. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo llegan a nuestra casa estos suministros tan básicos y necesarios en el día a día? ¿O cuántas empresas, canalizaciones y personas están implicadas en estos procesos? Esta noche, te explicamos cómo se enciende la luz al darle al interruptor o por qué sale agua caliente al abrir el grifo. ¿Sabías que el gas en estado natural no huele a nada? ¿O que miramos una media de 150 veces al día nuestro móvil? El martes 7 de febrero, a partir de las 22:30 horas, “No puedo vivir sin ti”. Comparte tus ideas y comentarios en Twitter con el hashtag: #NoPuedoVivirSinTi

Agencias 3 febrero 2017

Cada andaluz consume unos 120 litros de agua cada día. ¿Mucho? Depende. Cocinar, fregar, las lavadoras, las duchas… Estamos tan acostumbrados que casi no somos conscientes, pero no siempre fue así. “Si yo me acuerdo ahora de cómo era no tener agua en casa, me da algo”. Lo cuenta Amparo, 64 años, vecina de El Garrobo. Amparo no quiere acordarse tampoco del primer y único grifo que hubo en el patio durante muchos años. O de ese cuarto de baño, que no pudo construir hasta el año 1972. “Pero es que no tenía cuarto de baño ni el alcalde”, ríe Amparo mientras cuenta todos los grifos que tiene en casa.

“Yo digo que el agua es cara pero no porque lo sea”, continúa, “sino porque yo no la puedo pagar”, dice mientras saca de un cajón la última factura. Cerca de 90 euros por tres meses, le comenta a Bea Díaz. “Yo ahorro todo el agua que puedo, en cambio, tengo que estar llamando a la puerta para que corten la ducha cuando se bañan”, dice en referencia a su marido y su hija, con los que vive.

A pocos metros de su casa, un grupo de mujeres con botellas y cubos se dirige a la fuente municipal y pública. Construida en 1928, este era el lugar de encuentro de los vecinos del pueblo. “Los colchones se rellenaban antes de lana y nosotras veníamos aquí a lavarla y secarla. Venía el novio y nos traía dulces y aguardiente...”, rememora una de las vecinas. Hasta los guateques con tocadiscos se hacían alrededor de una fuente que sigue, casi 100 años después, dando agua a los vecinos. Y para dónde no llega esa fuente, el grifo de Amparo. El agua de estas vecinas de El Garrobo viene del cercano embalse de La Minilla. De aquí, pasa a la depuradora de El Carambolo donde, después de algunos tratamientos para quitarle las impurezas y el cloro que "alarga" la potabilidad de la misma, viaja por las tuberías hasta las casas de cerca de un millón y medio de vecinos de Sevilla y comarca. ¿Qué hay detrás del “milagro” de que salga agua de un grifo? Es una de las preguntas que desentrañamos en “No puedo vivir sin ti”.

En este programa, también hacemos visible el proceso por el que la energía llega a nuestros hogares. “Trabajo en un centro de discapacitados, mi horario rota y no puedo cocinar, poner lavadoras, hornos o lavavajillas cuando quiero porque voy siempre corriendo”, nos cuenta Estrella, vecina de Chucena, de 47 años y madre de dos hijos, mientras prepara un asado de pescado para la cena y unas lentejas para la comida del día siguiente. “La factura llega a 150 euros en invierno y con el calor más, porque las máquinas de aire acondicionado consumen mucho”, afirma resignada mientras su marido Chano comenta que nunca se han planteado “cambiar de tarifa para pagar menos luz pero deberíamos hacerlo”. Este albañil metido a agricultor reconoce que “tampoco nos paramos a pensar cómo llega la electricidad a casa cuando apretamos el interruptor”. El reportero Paco Ballesta conoce a esta familia onubense y viaja luego a Sevilla y Málaga para mostrar cómo se genera la electricidad. Visita el centro neurálgico de una gran empresa que suministra energía a más de cinco millones de usuarios en toda Andalucía y la central hidroeléctrica más antigua de España, la de El Corchado.

Seguro que muchas veces te has fijado en el montón de cables que cubren toda Andalucía. Se trata de una red de alta tensión por la que viaja la electricidad. “Es una red parecida a la de las autovías y, cuando la energía llega a las casas, bajamos la tensión a 220 voltios”, explica Rafa, el responsable de una importante empresa eléctrica en Andalucía.

El uso de la telefonía ha ido cambiando con el paso de los años y ya nos podemos imaginar nuestro día a día sin un móvil o sin conexión a internet. 8 de cada 10 veces que usamos el teléfono lo hacemos para conectarnos a internet. Y, según un reciente estudio, consultamos de media unas 150 veces nuestro móvil. “La gente contrata paquetes completos porque ahora queremos tener internet en casa, el móvil y la televisión”, dice Inmaculada, una de las personas que supervisa las instalaciones que se realizan en la provincia de Sevilla. Hoy va instalar internet, teléfono fijo y televisión en casa de Javier y Alegría. “Nosotros necesitamos internet para trabajar y para usar las plataformas de los colegios de nuestros hijos, y ya que estamos, el servicio de televisión está genial”. “La fibra óptica es el soporte del futuro, porque por un hilito de cable puede pasar toda la información de más de 64 clientes”, asegura el técnico de la planta de una compañía de teléfono a nuestra reportera Rocío Vicente. “Yo porque trabajo en esto, si no, no me podría creer lo rápido que avanza todo”.

El gas también ha hecho mucho más cómoda y fácil nuestras vidas. Pero, te has preguntado alguna vez de dónde sale y cómo llega a nuestras casas. Pues el gas entra en Andalucía a través de gaseoductos o buques. En la ría de Huelva, aparece un barco procedente de Nigeria. Es un buque metanero que está descargando gas natural en la central onubense. Cada semana llega un barco y, desde aquí, se distribuye a las casas de miles de andaluces, pero antes hay que tratarlo. Entre otras cosas, según le cuentan al reportero Javi García, se le añade olor para que se pueda detectar en caso de que haya alguna fuga.

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