Especial Saetas

Luis Lara: "Cuando canto saetas no busco ni el olé, ni el jaleo, ni la masa"

M. Casal 26 marzo 2021

Luis Lara, es un periodista jerezano que triunfa en el mundo del humor con el sobrenombre artístico de “Comandante Lara” y que es heredero de la dinastía flamenca de “los Pacote”. Empezó como cantaor adoptando el mismo nombre de su padre “Luis de Pacote”, que era un destacado intérprete del cante jerezano y regidor de uno de los bares flamencos con más solera, el Volapié, donde paraban a diario Tío Borrico, Terremoto y otro muchos referentes del flamenco jerezano que acogieron en aquel local a los jóvenes que supieron recoger el testigo, como sus primos Manuel y Juan Moneo o el Capullo de Jerez.

Luis Lara, Luis de Pacote o Comandante Lara, según su versión de periodista, cantaor o humorista, acude al Especial Saetas de Portal Flamenco en su calidad de saetero. En conversación con Manuel Curao nos cuenta que lleva la saeta en su ADN y que, aunque lamentablemente escuchó muy poco a su padre, sí recuerda cómo lo llevaban de pequeño, en la madrugá de Jesús (Viernes Santo), a reuniones espectaculares en las que estaban El Mono, Curro de la Morena, Juan Morao, que es su padrino y padre de Moraito Chico, y otros artistas. Me acuerdo una vez en la Plaza del Clavo que no había nadie, solo el Nazareno y sus penitentes. Pararon allí el paso y le cantaron hasta ocho saetas seguidas. No exagero. Un auténtico espectáculo. El Cristo estuvo allí media hora. Mi padrino cantaba unas letras impresionantes y se me metió la saeta dentro por los poros de mi cuerpo”, reconoce emocionado.

Luis rescata sentimientos de aquella época en la que descubrió la maestría del flamenco jerezano y muestra su agradecimiento por el legado recibido. Mis saetas son un recuerdo humilde de estos maestros. Los honro con mi cante”. Cuenta que su primo Manuel Moneo, Lara de segundo apellido, cogió el testigo de su padre y se erigió en patriarca de los Lara. “Escuchar a Manuel con ese bronce en la garganta cantándole a Jesús o a la Yedra en la Plazuela me engloriaba. A su hijo Barullo también”. Y no se olvida de los muchos y buenos cantaores jóvenes de la actualidad como Jesús Méndez o su primo, Juan Lara.

El cantaor siente su afición a la saeta de una forma muy singular. Le gusta la saeta corta, casi hablada, que pegue el pellizquito, traértela bajito”, cantar en sitios apartados porque “yo no busco ni el olé, ni el jaleo, ni la masa”, a pie de paso más que en un balcón, “como gusta aquí en Jerez”, y recordar a su gente, “yo me acuerdo de lo que me tengo que acordar. Me descompongo y se acabó”, y con letra propia porque “me cansaba que siempre se cantara lo mismo. Así que busco hasta que me sale una letra redondita. Me gusta crear. Muchos gitanos me dicen letras y también cojo un par de versos y luego la remato yo. Además hay muchos jóvenes que ya van haciendo letras mías y eso me enorgullece”.

Luis confiesa que siempre le ha gustado participar en el concurso de saetas de la Peña Buena Gente porque “ese hormigueo, esa adrenalina, sí me gusta”. Además ha competido con artistas como Luis Moneo, Diego Agujetas, Joaquín el Zambo,”y algunas veces me he llevado el premio”.

Por último, reconoce que “lo más difícil de la saeta es coger tono. La banda deja de tocar, la gente está en silencio y allí estás tu solo. Te rebuscas dentro y como salga un poquito alto, a la mitad de la saeta qué fatiguitas se pasa”.

Y termina con una anécdota de una gran oportunidad que frustró la lluvia en Sevilla. Morante de la Puebla le dijo a Antonio de los Borregos que me buscara para cantarle en su balcón al Gran Poder. Me hacía mucha ilusión y preparé letras especiales para ese momento. Y que mala suerte que cayeron chuzos de punta esa madrugá, Manué. Que hasta vi un tío con túnica y barba blanca metiendo animales en el arca y por poco nos tenemos que vestir de buzo”, concluye transformado en Comandante Lara.

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