Las niñas, de 10 y 5 años, perdieron a su madre asesinada a manos de su pareja en 2023.
Ahora, una deuda hipotecaria y un fondo buitre las dejan en la calle pese a su extrema situación de vulnerabilidad.
Dos niñas, de 5 y 10 años, huérfanas desde 2023 por el asesinato machista de su madre, han sido desahuciadas, junto a su abuela en el distrito madrileño de Villaverde por orden del Juzgado de Primera Instancia número 100 de Madrid.
El lanzamiento se ejecutó el pasado 14 de enero pese a la situación de extrema vulnerabilidad de la familia y a los informes de servicios sociales. La familia vivía en el distrito de Villaverde, donde la abuela, de 65 años, se había hecho cargo de las dos niñas tras el feminicidio.
"Lo que ha ocurrido es una demostración clara del fracaso del sistema de garantías sociales para una familia en extrema vulnerabilidad", ha asegurado el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), Jorge Nacarino.
Según la FRAVM, la abuela sostenía el hogar con unos 600 euros mensuales, una cantidad que sitúa a la unidad familiar muy por debajo del umbral necesario para acceder a una alternativa residencial estable en el mercado actual. "Es un fallo brutal del sistema judicial, es una vergüenza que el juzgado teniendo un informe de vulnerabilidad social como tuvo, no paralizara el desahucio", ha considerado Nacarino, que ha denunciado también la ausencia de asistencia jurídica en el momento del lanzamiento.
Según ha contado, la abogada de oficio asignada a la familia no acudió a la ejecución del desahucio y envió en su lugar a un procurador, "que no tiene capacidad de negociación ante la comisión judicial", lo que impidió que se exploraran vías de mediación o aplazamiento que habrían podido dar margen para buscar una solución habitacional.
La familia contaba con un informe de vulnerabilidad expedido por los servicios sociales, un documento que, según las entidades vecinales, debía haber servido para frenar el lanzamiento o, al menos, prorrogarlo.
Se trata de un desahucio hipotecario; el procedimiento se inició a partir de una deuda vinculada a la propiedad del piso y el fondo inmobiliario Circleville SL adquirió esa deuda a Caixabank y activó la vía judicial para hacerse con el inmueble, ha explicado la federación.
Fuentes del entorno de la familia han señalado que, en los meses previos al lanzamiento, personas vinculadas al citado fondo se personaban en la vivienda con el objetivo de presionar y acelerar la salida de la abuela y las menores, a las que llegó a ofrecer dinero para quedarse con la vivienda.
Aquella madrugada del 24 de septiembre de 2023, los servicios de emergencia intentaban reanimar a una mujer de 36 años agredida por su pareja. En el rellano de la escalera hasta donde logró llegar no pudieron salvarle la vida. Se convertía en la víctima número 49 por violencia machista de ese año. Su asesino era detenido un día después muy cerca, en el distrito madrileño de Usera Villaverde.
El dolor de las tres niñas que quedaron huérfanas no se quedó en la calle doña Francisquita, donde ocurrió la tragedia. Se mudaron cerca con su abuela, que se hizo cargo de ellas, en una situación muy precaria. Porque la mujer ha estado sosteniendo a duras penas un hogar sobre el que pesaba una deuda hipotecaria. Un descubierto que finalmente adquirió del banco un fondo inmobiliario, que no dudó en activar la vía judicial para hacerse con la vivienda.
Tras meses y meses de hostigamiento, el pasado miércoles, la policía y un cerrajero, echaban de la casa a la abuela y las dos huérfanas que hoy en día conviven con ella, de 10 y 5 años. La indignación, especialmente en el barrio y en asociaciones, ha sido palpable.
Una red de amistades y vecinos ha realojado a esta familia sin recursos y sin esperanza mientras se debate sobre la desprotección a la que han estado sometidas.