Talleres de bordados y cofradías se ven obligados a renegociar las condiciones de los encargos. El precioso metal cotiza por encima de los 5.000 dólares la onza, el doble que el año pasado.
En plena cuenta atrás para la Semana Santa, el precio del hilo de oro pone en jaque la actividad en los talleres de bordados.
El precioso metal cotiza por encima de los 5.000 dólares la onza en estas fechas. Es el doble que el año pasado y hasta un 260 por ciento más que en 2024. Ahora toca renegociar con las cofradías los encargos que ya están contratados.
El taller de Juan Rosén, en Málaga, es uno de los más prestigiosos del mundo cofrade. Desde que el oro se ha convertido en valor refugio en tiempos convulsos, su elevado precio se ha convertido en toda una amenaza para los artesanos, como explica el gerente del taller, José Manuel Molina.
En el histórico edificio de la calle Molinillo del Aceite de la capital malagueña trabajan nueve bordadoras. El bordado de Semana Santa es patrimonio cultural y las importaciones de terceros países, como Pakistán, no ofrecen la misma calidad de oro fino, y están lejos de los estándares artesanales de Andalucía.
Un problema añadido es que los proveedores exigen adelantos del 50 por ciento, ante una crisis podría prolongarse en el tiempo. La incertidumbre acecha al arte sacro.