Una exposición repasa la historia de este instrumento óptico, básico para el desarrollo de la medicina moderna.
Rinde tributo al malagueño Domingo de Orueta, uno de los investigadores más prolíficos de la historia de las ciencias en España.
El desarrollo del microscopio, hace más de 300 años, mostró que la vida no está limitada a lo que se ve por observación directa. La nueva exposición del Museo Andaluz de la Educación, en la que colabora la Academia de Ciencias, está dedicada al microscopio y su historia. Reúne, en Alhaurín de la Torre (Málaga), una selección de piezas de los últimos cuatro siglos.
Desde tiempos remotos el deseo de ver más allá de lo que es posible a simple vista condujo al ser humano al uso de instrumentos ópticos.
El microscopio permitió descubrir niveles de complejidad insospechados en los organismos vivos y avanzar en el conocimiento de su morfología, como destaca José Antonio Mañas, director del Museo Andaluz de la Educación.
La exposición es también un tributo a Domingo de Orueta y Duarte, malagueño del siglo XIX, uno de los investigadores más prolíficos de la historia de las ciencias en España.
Orueta y Duarte presidió la Sociedad de Historia Natural y la Sociedad Española de Física y Química y fue miembro de algunas de las sociedades científicas más importantes de Europa. Escribió la “Teoría y manejo del microscopio”, uno de los mejores libros sobre microscopía.
Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel y amigo personal de Orueta, fue uno de los mayores beneficiarios de los conocimientos que sobre microscopios tenía Orueta, con quien compartía, además, la afición por la fotografía.