Programa Base Lunar
Programa Base Lunar

Carlos García-Galán, el malagueño que instalará al hombre en la Luna

Es el director del Programa Base Lunar NASA, encargado de aportar energía y soporte vital a los cuatro astronautas durante su trayecto de diez días, en un viaje que sobrevolará el satélite, pero sin alunizar.

Asegura que tras esta misión "vamos a hacer cosas que ahora mismo son ciencia ficción: montar una base en la Luna, tener un reactor nuclear o ir a los polos".

CANAL SUR MEDIA 1 abril 2026

El ser humano vuelve a viajar a la Luna después de 54 años como paso previo a la exploración de Marte. La NASA ha programado el lanzamiento de la misión Artemis II para este miércoles 1 de abril. Un malagueño, el ingeniero Carlos García-Galán, es el director del Programa Base Lunar NASA y destaca entre los máximos responsables del programa de exploración lunar norteamericano.

"Es una misión que lleva a la primera mujer y el primer astronauta que no es americano. Todo eso yo creo que va a generar una inspiración que va a ser equivalente a la de los años 60", asegura García Galán, quien añade que "después vamos a hacer cosas que ahora mismo son ciencia ficción: montar una base en la Luna, tener un reactor nuclear o ir a los polos".

Son objetivos del programa Artemis, que el ingeniero malagueño Carlos García-Galán conoce bien. Dirige en la NASA el programa de la futura base lunar. Además ha coordinado la integración del módulo de servicio desarrollado por la Agencia Espacial Europea para la inminente misión Artemis II. Un elemento que aportará energía y soporte vital a los cuatro astronautas durante su trayecto de diez días, en un viaje que sobrevolará el satélite, pero sin alunizar.

Para 2028 la NASA sí prevé llevar astronautas a la superficie lunar, y adelantarse a China: "Nuestro objetivo ahora es llegar allí después de más de cincuenta años y hacer una infraestructura, la superficie y también en la órbita de la Luna, para poder aprender lo que es estar en el espacio profundo, operar allí permanentemente". La luna será la próxima estación. Marte es el destino final.

El histórico despegue de la misión Artemis II, con cuatro tripulantes rumbo a la órbita lunar, deberá superar este miércoles los ocho minutos y medio iniciales de mayor riesgo, según ha explicado García-Galán, director de Moon Base de la NASA, un programa destinado a desarrollar una colonia en la superficie lunar. "La verdad es que yo no voy a aplaudir hasta las primeras 24 horas, si soy honesto, pero es una muy buena señal si pasamos los primeros 8 minutos; si los pasamos, mucha parte del riesgo del despegue ya está detrás nuestro", ha precisado.

El ingeniero espera con ansia el despegue desde Cabo Cañaveral de la misión, previsto para hoy a las 18:24 hora local (22.24 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy (Florida). Señala que, aproximadamente dos minutos y medio después del despegue, se desprende la enorme primera etapa, que tiene los dos motores de combustible sólido, los cuales caen al Atlántico, mientras otras piezas lo harán más adelante en el Pacífico.

Entre otras partes que se liberan están las tres capas que protegen el módulo de servicio de Orión y también la torre de escape, que es un motor de seguridad sobre la cápsula tripulada para uso de emergencia. "Eso se utiliza si hay que sacar la cápsula en el caso de que hubo un fallo del cohete o el cohete explotase. Pero si no lo necesitamos, en unos 5 minutos más o menos ya lo podemos quitar", explica.

En los minutos restantes, mientras la nave sigue acelerando, la segunda etapa del cohete, que alberga los cuatro motores principales, agota su combustible, se separa y cae también. "En 8 minutos y medio ya sabremos que el cohete ha funcionado bien y nos ha puesto en la órbita correcta", manifiesta García-Galán. "El lanzamiento y las reentradas siempre son importantes", dice en referencia a los mayores riesgos. "Estaremos mirando que todos los sistemas funcionan bien y no haremos el despegue hasta que estemos preparados ya", agrega.

Superada la etapa crítica, la tercera fase del cohete (Etapa de Propulsión Criogénica Interina- ICPS), que "parece un módulo con un motor muy grande", elevará la nave a una órbita muy alta, mientras Orión permanece acoplada, detalla el directivo de la NASA. La altura, apunta García-Galán, se elige de tal forma que permita "estar 24 horas en la órbita de la Tierra, chequeando todos los sistemas, asegurándonos de que está todo bien antes de mandarlos a la Luna".

Durante este proceso, la nave también se separa y la tripulación realiza la primera prueba de la misión: toma el control manual y ejecuta una simulación de acoplamiento con la tercera fase como si esta fuera un módulo de alunizaje.

El Space Launch System (SLS), el cohete más grande y potente de la NASA, y la cápsula Orión, que ya realizaron una primera prueba en 2022 durante Artemis I, esa vez con maniquíes, llegan hoy a este segundo vuelo con algunos ajustes menores en el primero, y con "todos los sistemas relacionados con la tripulación" incorporados en la segunda, los cuales estaban ausentes en la misión inicial, declara el ingeniero.

También indica que probarán un nuevo sistema de comunicación láser de Orión: una terminal óptica que utiliza luz láser infrarroja en lugar de ondas de radio para transmitir datos a la Tierra, lo que permite enviar una cantidad mucho mayor de información. "Si funciona nos dará unas imágenes en alta definición geniales y también podremos ver la tripulación en vivo", asegura.

La misión es histórica además por llevar por primera vez a la Luna a una mujer, Christina Koch, a un astronauta afroamericano, Victor Glover, y a uno estadounidense, el canadiense Jeremy Hansen, un aspecto que, según el ingeniero malagueño, visibiliza la diversidad en la exploración espacial. La tripulación la completa el comandante de la NASA, Reid Wiseman.

"Yo creo que es importante para que la gente se pueda reflejar en ellos y decir: estas personas están haciendo algo que parece imposible, ir a la Luna otra vez después de más de 50 años. Que la gente, los niños y las niñas se puedan identificar con ellos y decir 'eso también lo puedo hacer yo'", subraya.

El español, encargado en la NASA de la construcción de una base lunar, destaca que se requerirá de estas nuevas generaciones en la exploración espacial. "Vamos a necesitar a nuevos ingenieros, nuevos científicos. Por ejemplo, vamos a construir una base lunar, una colonia a partir de este año que estará operativa por el 2032 más o menos. Y eso es el principio, lo vamos a utilizar para aprender las cosas que necesitamos para ir a Marte. Y a partir de ahí, pues ya a soñar", concluye.

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