Las lluvias de primavera han supuesto una ligera recuperación del agua embalsada en la cuenca del Guadalquivir
Destaca el embalse de la cabecera de la cuenca, el Tranco de Beas, en Jaén, que se encuentra al 42%
Las lluvias de marzo y abril han sido generosas y han aliviado la preocupante situación tras un invierno seco. En la cuenca del Guadalquivir han supuesto 150 hectómetros cúbicos más de agua embalsada. En el pantano de mayor tamaño, el de Iznajar, en Córdoba, cayeron en marzo 164 litros por metro cuadrado, y en el año hidrológico han caído 314 litros.
En la cabecera de la cuenca, en Jaén, el Tranco de Beas recogió en marzo 110 litros, y en el año hidrológico 347. La media de lluvias en toda la demarcación del Guadalquivir ha sido de 113 litros en marzo, un 69% por encima de la media histórica de este mes en los últimos 25 años.
Sin embargo, tomando como referencia el año hidrológico, las lluvias han estado por debajo de la media de los 25 años anteriores en todas las provincias andaluzas. El agua embalsada en la cuenca está en el 32%, pero hay situaciones dispares. Entre los pantanos mayores, destaca el Tranco que está al 42% y el de Iznajar al 30%, pero llama la atención el 18% de la Breña, en Córdoba, o el 23% del Negratín, en Granada y de El Giribalile en Jaén.