El padre de David Rodríguez, detenido junto a su compañero de trabajo, el cordobés Javier Marañón, rompe su silencio después de 15 meses. Las negociaciones para sacarlos de prisión no avanzan y las dos familias están cada vez más preocupadas.
El padre de David Rodríguez, el granadino preso en Guinea Ecuatorial junto a su compañero de trabajo, el cordobés Javier Marañón, rompe su silencio después de 15 meses. En enero de 2025, cuando trabajaba como técnico de sonido instalando una TDT en Guinea, lo detuvieron junto al cordobés Javier Marañón, que era el contable.
Las negociaciones para sacarlos de la prisión, una de las más duras de África, no avanzan, y las dos familias están cada vez más preocupadas.
Siempre pendiente del teléfono, el padre de David tiene mucho miedo por su hijo. En abril los dos españoles fueron trasladados a la cárcel de Black Beach, famosa por su dureza. Desde entonces se ha cortado la comunicación y las noticias, con cuentagotas, llegan a través de familiares de otros presos.
Por esas fuentes indirectas saben que ambos están muy ilusionados por salir pronto de allí.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en la última reunión que mantuvo con las familias les prometió que se pondría en contacto con su homólogo guineano para que la mujer de Javier pudiera visitar a los presos y se les hiciera una analítica para determinar su estado de salud.