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"¡Picha, eres tú, eres el ángel de nuestra familia!"

CANAL SUR MEDIA 20 enero 2026

En "Hoy en Día" hemos sido testigos de un emocionante momento, en el que Carmelo, padre de José Manuel, un veinteañero onubense, descubre que Julio, de solo 16, es el "ángel de la guarda" que sacó a sus hijo de entre los hierros del Alvia que le aprisionaban, en el terrible accidente de Adamuz ocurrido al descarrilar un tren Iryo con destino Madrid y chocar contra el convoy que venía en sentido contrario.

Julio, su madre y su amigo Jose volvían de pescar cuando se enteraron de la noticia y no lo dudaron: se dirigieron al lugar del accidente y allí empezaron a ayudar a cuántos podían. Julio no dudó en darle su chaquetón a un pasajero, sus zapatos a otro... y así fueron sacando a los que pudieron hasta que llegaron los servicios de emergencia.

Mientras contaba a Toñi Moreno su experiencia, el programa ha recibido la llamada de Carmelo, el padre de José Manuel que, casualidades de la televisión, quien había intervenido previamente para contar, precisamente, cómo "un chico joven con un chaquetón Puma" había salvado a su hijo. Quería encontrarlo... y la magia de la televisión se hizo.

"¡Picha, eres tú, el ángel de la guarda de mi familia", le dijo muy emocionado a Julio después de que éste recordara perfectamente a ese chico herido que le pedía, por favor, que le pedía que "le despertara del sueño". Y recordó cómo lo sacaron entre su amigo y él y como él tuvo que dejar que Jose le llevara hasta un lugar seguro porque él, sin zapatos, no podía andar a causa de los cristales. "Lo cogí y le dije, qué te pasa y no hablaba y decía, despiértame... no sabía qué decirle... lo acompañé hasta que vino un amigo", relata.

"Me alegro de haber ayudado", decía este joven héroe al que Carmelo y su familia volverán a visitar para agradecerle que haya salvado a su hijo cuyo único error fue ir a Madrid con un amigo a ver el fútbol. Ahora, ya se encuentra en su casa en Punta Umbría, empezando el proceso de sanar de sus heridas. 

Minutos antes, Carmelo contaba cómo, durante dos horas, pensó que su hijo estaba muerto. Desde que tuvo conocimiento de que el tren accidentado era en el que viajaba su hijo, hasta que el chico pudo llamar a su madre desde el teléfono de una enfermera, ya en el hospital. Y describió cómo, en medio del horror, del miedo, del frío, Julio, con solo 16 años, tuvo la valentía de acudir en su auxilio. Desde entonces, cree en los ángeles de la guarda.  

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