Adoptado y entrenado hace ahora casi diez años, ha protagonizado importantes actuaciones en materia de drogas, detección de billetes de curso legal y armas de fuego.
En la Comisaría de Policía de Cádiz se encuentra un agente policial muy especial: se llama Pipo, se jubila ahora y es responsable de varios de los decomisos más espectaculares de la provincia gaditana. Por si quieren más pistas: tiene cuatro patas y ladra.
La Policía Nacional le ha rendido homenaje en Salamanca en un acto presidido por el ministro en funciones de Interior, Fernando Grande Marlaska con motivo del día de la Policía. Y es que Pipo llega a su edad de jubilación y lo hace con honores, con un currículum repleto de éxitos y con el cariño de sus compañeros de profesión.
Pedro Guerrero, de la Unidad especial guías caninos de la Comisaría de Cádiz es el adiestrador de Pipo y considera que "es mi compañero desde hace diez años casi, nueve años y medio, que fue cuando lo adoptamos para formar parte de la unidad y cuando empezó a entrenar".
Porque Pipo es un perro de aguas y además un experto consumado con una hoja de servicios intachable en temas ciertamente complicados como búsqueda de drogas, billetes curso legal y de armas de fuego.
A sus espaldas deja, como buen perro de aguas, anécdotas que alternan lo divertido con el carácter propio de su raza: inteligencia y un carácter nervioso, como cuando trabajando apareció "con un conejo en la boca", recuerda el agente Guerrero.
Sin duda, sus compañeros le van a echar de menos y la sociedad a la que servía tan bien, también.