Varias partes de la Vía Verde están inaccesibles por el tren de borrascas y los empresarios que viven de ella ven cómo se acerca la Semana Santa sin que haya visos de reabrirla.
Con ellos hemos hablado en Andalucía Directo.
Los temporales de los últimos meses han dejado importantes secuelas en el entorno rural de la Sierra de Cádiz, afectando de forma especialmente grave a la Vía Verde de Olvera, uno de los principales atractivos turísticos del municipio. La infraestructura, por la que habitualmente transitan ciclistas, senderistas y caballistas, presenta daños de consideración que han obligado a su cierre parcial y generado una gran preocupación entre trabajadores y empresarios del sector. Con ellos hemos hablado en Andalucía Directo.
Los negocios vinculados a esta ruta reclaman una actuación urgente para reparar los desperfectos y permitir la reapertura al público lo antes posible. La Vía Verde constituye el motor turístico de la zona, atrayendo a la mayor parte de visitantes que llegan a Olvera, por lo que su paralización está teniendo un fuerte impacto económico.
Uno de los puntos más afectados se encuentra en el entorno de la estación de Olvera, en dirección a la colada de Morón, donde se han registrado los daños más severos. En esta zona, el paso ha quedado interrumpido por desprendimientos de barro y rocas, lo que impide el tránsito normal y obliga a continuar a pie para evaluar la situación.
Además, los túneles de la vía, algunos de hasta un kilómetro de longitud y que cuentan con iluminación, han quedado completamente a oscuras. Según responsables técnicos, el agua ha arrasado con baterías, placas solares y líneas eléctricas, dejando sin suministro a toda la infraestructura subterránea.
Aunque las estructuras principales de los túneles han resistido en general, los accesos presentan importantes desprendimientos que han cortado la circulación y suponen un riesgo añadido, especialmente ahora que el terreno comienza a secarse y podrían producirse nuevas caídas de piedras.
En algunos tramos, los daños son aún más visibles: el asfalto ha desaparecido por completo y ha sido engullido por la roca desprendida desde las laderas, dejando impracticable el recorrido. Esta situación también afecta a propietarios de fincas colindantes que dependen de la vía como único acceso a sus terrenos.
El impacto económico es ya notable. Empresarios del sector turístico aseguran que llevan más de dos meses sin actividad, desde que comenzaron las lluvias a principios de enero. “No hemos sacado ni una bicicleta a la calle”, lamentan, mientras ven cómo se vacían sus agendas y se ven obligados a reducir personal o jornadas laborales.
La incertidumbre se mantiene de cara a fechas clave como la Semana Santa, tradicionalmente una de las temporadas de mayor afluencia. Aunque inicialmente las reservas estaban completas, muchas se han cancelado y el sector teme que la recuperación no llegue a tiempo.
Ante esta situación, las administraciones trabajan en la evaluación de los daños. Está previsto que la Diputación realice un estudio de seguridad en los túneles para determinar cuáles pueden reabrirse con garantías.
Mientras tanto, los vecinos y empresarios insisten en la necesidad de actuar con rapidez para recuperar un enclave esencial no solo para Olvera, sino para todo su entorno, que combina la Vía Verde con otros atractivos patrimoniales y naturales como castillos, iglesias o la ermita de los Remedios.