El Cádiz y el Zaragoza se enfrentan de nuevo este viernes, como hicieran en 1991 en otra trascendental cita en la que los amarillos se jugaban el descenso directo.
Fue un partido épico. Ahora, es Garitano el que está en la picota.
Lo podremos ver en Canal Sur Televisión y CanalSur Más.
Este viernes, el Cádiz recibe al Zaragoza con la tarea de enmendar los malos resultados de las últimas jornadas. El entrenador, Gaizka Garitano, se juega el puesto. Lo podremos ver en Canal Sur Televisión y CanalSur Más a partir de las 20:45 horas. Pero en el recuerdo de los cadistas aún perdura ese otro encuentro en el que el Cádiz se jugaba el descenso a segunda.
Hacía calor esa tarde del 9 de Junio del 91. Meteorológico y ambiental, porque el Cádiz de Irigoyen en el palco, Ramón Blanco en el banquillo, Carmelo, Sznedrei y Dertycia en el césped y 20.000 gaditanos en la grada se jugaba eludir el descenso a Segunda. Necesitaba ganarle al Real Zaragoza y que el Castellón no venciera en Oviedo. A su vez, el equipo maño buscaba eludir la promoción sumando los 2 puntos.
Era jornada de transistores y las noticias que llegaban no eran malas: el Castellón perdía en Oviedo, con lo que el triunfo evitaba el drama. Pero éste llegó con el gol de Higuera a los 68 minutos. En ese momento, el Zaragoza aseguraba su permanencia y el Cádiz se iba a pique. Pero algo lo evitó, algo que, casi 35 años después, sigue muy fresco en la memoria del propio José González. Ese penalti al que se refiere nuestro analista de "Gol a gol" lo transformaría Dertycia en el 81.
Pero no era suficiente para eludir el descenso, porque el golaverage particular favorecía al Castellón. Tuvo que ser necesario otro tanto, el del jovencísimo Kiko, su primero como cadista, para desatar la euforia en Carranza. Fue una tarde que no han olvidado ni un jovencísimo Lorenzo Buenaventura, ni un antihéroe como Carmelo ni una estrella como Kiko, que acabó saliendo a hombros del estadio el día en el que, posiblemente, Manolito Santander, captara esa esencia que la acabó convirtiendo, años más tarde, en el himno más inmortal del Cádiz y de todo el cadismo.