Despierta Andalucía
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Miguel Lorente: "El confinamiento facilitó el control de la mujer y bajaron los homicidios machistas"

El profesor de Medicina Legal explica, no obstante, que "el riesgo de letalidad" se incrementó y por eso se dispararon los homicidios con la nueva normalidad.

Insiste en la necesidad de diferenciar "violencia de género y violencia intrafamiliar", que "se comportan de maneras distintas, como muestran los datos".

CANAL SUR MEDIA 21 March 2022

El profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada Miguel Lorente ha explicado este lunes en Despierta Andalucía que durante el periodo de confinamiento por la pandemia se redujeron los homicidios machistas porque los agresores se beneficiaron de la situación para garantizarse el sometimiento de las mujeres. 

Es lo que revela el estudio 'Impacto de la pandemia por covid-19 en la violencia de género en España', publicado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y coordinado por este experto, junto a Juan de Dios Luna, Miguel Ángel Montero y Marta Badenes.

Miguel Lorente subraya que ese confinamiento, primero, y la limitación de la movilidad y crisis posteriores pintaron un nuevo escenario. "Potenciaron el control y la limitación de movilidad, dos elementos que habitualmente usa un agresor cuando desarrolla su estrategia para retener y dominar a la mujer con la que comparte una relación". En este sentido, se le facilitó a los agresores "el aislamiento o la desconexión del apoyo con agentes externos" de sus víctimas, por estar separadas "de las familias, de las amistades e incluso de los contextos de trabajo".  

"El objetivo de la violencia de género en la relación de pareja es el control de la mujer. La conocemos a través de la información que refleja o bien su peor expresión, el homicidio, o bien a través de otro tipo de conductas que han tenido resultados graves", prosigue. Sin embargo, durante el periodo más duro de la pandemia, se produjo "lo que generalmente se da en situaciones de catástrofes naturales, que limitan la movilidad y las posibilidades de salir de la violencia de género". Se produce "un aumento del control y una percepción de que no es fácil salir" y los agresores tienen el control "con la sensación de que no va a ocurrir nada".

Eso cesó con la nueva normalidad. "Conforme se mantiene esa violencia de género sin necesidad de llegar a expresiones intensas de la misma, ocurre que se va acumulando el riesgo de letalidad porque, cuando se modifica esa realidad, se produce un paso a la acción derivado de esta pérdida de control. Eso sucedió con la nueva normalidad, cuando hubo cierta recuperación de la movilidad y los homicidios se dispararon hasta ocho un mismo mes", expone.

Estas conclusiones salen de los datos. En este sentido, con cuatro homicidios del segundo trimestre de 2020, se vivió la cifra más baja de la serie histórica. Pero la violencia de género "no había desaparecido". Solo "había modificado su grado de expresión porque el objetivo principal del control se conseguía con el confinamiento". Igual que se redujeron las denuncias por las dificultades para interponerlas. En paralelo, las llamadas que recibió el 016 fueron las más elevadas también de toda la serie histórica, con más de 25.500, por la  situación generada dentro de los hogares. "Fueron circunstancias que dificultaron la salida y facilitaron la impunidad", asevera.  

El estudio demuestra también "la diferencia que hay entre la violencia intrafamiliar y la violencia de género", comparando las denuncias interpuestas en 2020 en los dos tipos. "Mientras que las denuncias por violencia de género disminuyeron en 2020 un 8,4%, las de violencia doméstica se incrementaron un 8,2%", detalla. "La misma realidad se comporta de manera diferente ante violencias que son distintas", indica. 

Habla también de violencia vicaria: la que se ejerce sobre los hijos para hacer daño a la madre. "Es importante que se entienda la violencia de género en toda su dimensión y que se hable de violencia vicaria. No estamos hablando de cosas diferentes", remarca.

Por otro lado, cree que hay más concienciación porque "la violencia de género no es una construcción ideológica, sino una realidad objetiva, con datos concretos". Si se compara 2020 con los cinco años anteriores, para evitar la distorsión de hacerlo solo con 2019, "resulta que durante la pandemia se han interpuesto más denuncias, a pesar de la dificultad, que en 2015 o 2016, cuando la sociedad no estaba tan concienciada". Igual ocurre con los homicidios: si se comparan los de desde 2003, cuando empezó este registro, y los últimos años, "vemos que se ha producido una disminución del 21%, lo que revela que vamos cambiando".

Por ello, entiende que "hoy la sociedad responde más ante la violencia de género como consecuencia de ese cambio". Pero avisa de que durante estos últimos años el mensaje que se ha lanzado cuestionado la violencia de género "está impactando y haciendo dudar y está facilitando que la gente más joven se acomode" en esa peligrosa manera de entender la masculinidad. "Es un paso atrás dentro de una sociedad que va avanzando hacia la igualdad", concluye.