Todo preparado en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid para recibir a los cruceristas españoles del buque afectado por un brote de hantavirus. Todos siguen asintomáticos y han sido trasladados por vía aérea desde Tenerife.
Los 14 españoles del crucero Hondius, 13 pasajeros y un tripulante, han sido los primeros en desembarcar del barco afectado por un brote de hantavirus y en ser trasladados por vía aérea desde Tenerife a Madrid.
Han viajado en un avión militar del Ejercito del Aire desde el aeropuerto Tenerife Sur hasta la base de Torrejón de Ardoz. Pasarán la cuarentena en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde todo esta preparado para su vigilancia sanitaria en una planta aislada, en habitaciones individuales y sin recibir visitas.
Han llegado al aeropuerto en dos autobuses de la Unidad Militar de Emergencias sin pasar el control de documentación, para evitar en lo máximo posible los contactos con la población. A pie de avión han sido sometidos a una desinfección y se les ha puesto un traje de protección sanitaria.
A su llegada en autobús desde la base militar está previsto que los 14, que siguen asintomáticos, accedan al centro por un circuito cerrado y sean atendidos con personal exclusivo y altamente cualificado del Hospital Gómez Ulla, que ha reforzado su plantilla con entre 60 y 90 efectivos para la ocasión.
El protocolo de seguridad que se seguirá es el mismo que este centro ya desplegó en otras crisis sanitarias como la del ébola de 2014 o, más recientemente, la covid-19, cuando tuvo que acoger a 21 repatriados de Wuhan (China).
De esta forma, el camino que hagan los españoles del Hondius desde el exterior del hospital hasta un ascensor que les llevará a la planta de aislamiento, será un circuito cerrado que será desinfectado y se volverá a limpiar, asegurando en todo momento que no tengan contacto ni con los trabajadores que no sean los destinados a su atención ni con otros pacientes ni familiares.
En principio, se ha establecido una cuarentena de 42 hasta días si no aparecen síntomas, aunque podría ser menor; la duración exacta del aislamiento, a la que ninguno de ellos se ha opuesto, se irá determinando de forma individual en función de la situación y revisada constantemente.
Durante el tiempo que se prolongue la cuarentena se llevará a cabo una vigilancia activa, que incluye el registro de la temperatura dos veces al día para detectar precozmente cualquier síntoma compatible con la infección.
En el caso de que alguno desarrollara síntomas como fiebre, disnea, mialgias o vómitos, será trasladado de inmediato a una habitación de aislamiento con presión negativa. Allí se les practicará una PCR en sangre y en suero, y si resulta negativa pero continúa con síntomas, se le repetirá una prueba 24 horas después.
Si siguen persistiendo los síntomas y no hay otro diagnóstico que sea compatible o que "sea razonablemente certero para diagnosticar esa situación", se repetirá cada 48 horas.
Si se confirmara el positivo mediante prueba de laboratorio de la muestra, que analizará el Centro Nacional de Microbiología, el paciente ingresará en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) del centro hasta su recuperación clínica.
La del Gómez Ulla es la mayor de toda España, con 7 camas de hospitalización y un laboratorio BSL-3. Sus instalaciones permiten el aislamiento de pacientes con sospecha o confirmación de Enfermedades Infecciosas de Alto Riesgo (EIAR), minimizando el riesgo de contagio de personal sanitario así como de la población.
Pero además de su integridad física, el Ministerio de Sanidad ha cuidado también de su bienestar emocional, para lo que el Comisionado de Salud Mental ha diseñado un dispositivo de atención telefónica 24 horas, además del acompañamiento continuo de un profesional de la salud mental por si lo pudieran necesitar.