La vida de Carmelo ha sido intensa. Ha estado trabajando en Chipre construyendo tanques de petróleo. Luego estuvo en el País Vasco en la puesta en marcha de una siderurgia. Dice que fue la mejor etapa de su vida y que le supieron valorar su trabajo como en ningún otro sitio. Ahora tiene un huerto y vive su etapa de jubilación cuidando sus verduras.