George Boole decidió medir la verdad, y descubrió algo asombroso. ¿De qué estamos hablando? Pues de que todo razonamiento puede reducirse a una secuencia de operaciones con dos únicos valores, verdadero y falso, o si se prefiere, uno y cero. Aquel lenguaje tan simple, que parecía un juego de símbolos, acabaría siendo la base de la informática.