Desde Santurce a Jerez de la Frontera, con Iñaki Egaña, de Imán, Califato Independiente

Nadie habría podido suponer que un tipo nacido y criado a la vera de la ría de Bilbao (el río Nervión en su confluencia con el Ibaizábal) se convertiría en uno de los puntales necesarios del andamiaje del rock andaluz, pero bebió con tanto entusiasmo de aquel torrente de psicodelia y experimentación en Imán, Califato Independiente, que terminó por venirse con su familia a Jerez de la Frontera cuando su hijo adolescente decidió hacerse cantaor. Antes había recorrido mucho camino con Los Buenos, Los Bravos y Los Brincos, y con Fernando Arbex (batería de Los Brincos) se adentró en la experimentación de "Alacrán" y abrumó en las discotecas con Barrabás, hasta encontrarse con Manolo Imán, Kiko Guerrero y Marcos Mantero en torno a un gurú Maharashi que les elevó desde la bahía gaditana a un cielo de colores entre volutas de jazz-rock que parecían haber atravesado algún desierto.