La voz larga y afilada de Pepe Roca alumbró una nueva veta musical que fusionó el rock con la copla y con el flamenco. Su paso por el Conservatorio le condujo desde Huelva ("Los Duendes", The Keys y Tartesos -o Tartessos, según), hasta Sevilla, donde se reunió con los teclistas Manuel y Rafael Marinelli, con el bajista Manolo Rosa y con los percusionistas Antonio "Tacita" (que venía de Tartessos) y Luis Moreno. Deslumbrados por el talento de Jesús de la Rosa y los discos de "Triana", el grupo "Alameda" dio la campanada con su primer disco en 1979 y elevaron un monumento al rock andaluz bañado de tonalidades suaves, de experimentación constante con el jazz y de un sonido envolvente que destilaba el color de la copla aflamencada y los sonidos de los más señeros compositores clásicos andaluces. Algunas de sus canciones ya forman parte incluso del repertorio de los flamencos jondos.