Perversos de El Tito

En La Mañana de Andalucía de Jesús Vigorra, Antonio García Barbeito dedica sus perversos a El Tito. Yo tengo un tío en América, oí cuando era un chiquillo, un tío que, por la canción, se veía que era rico. Hablaba ya de tarjetas, de coches desconocidos, de horno de acero en América? ¡Vaya si era rico el tío?! Los tíos que yo tenía eran más pobres que ricos, de ir tirando en el vivir, y poca esperanza, chico, en que algún día te dejaran una herencia dichos tíos. Pero los parientes pobres que aquí siempre hemos tenido, un día cambiaron los vientos por el huracán político y algunos aprovecharon los vientos que eran amigos. Nunca faltó en la política, fuera real o ficticio, un tío que solucionara la vida a bastantes primos, que a veces incluso fueron inventados de sobrinos. Y yo no sé qué tendrá ese viejo nepotismo que la querencia la tiene siempre hacia los mismos vicios, y si no es droga, es alcohol, y si no, dinero limpio que convierto en un instante en elemental principio, y como es público, puedo hacer milagros, y listo. Y la otra querencia está en multicolores sitios de güisqui con mucho humo y de ropa, muy cortito. Rara es la querencia aquí que no acaba en puterío. Y allí, entre los vasos largos y garañones salidos, dicen que salen negocios gracias, sobre todo, al tito, que pone el acercamiento y el cazo del beneficio. Si aquí no salta la liebre es que saltó en otro sitio, y nadie está libre aquí -se está mejor calladito- de un pariente de esta clase, el que resultó el más listo aunque lo creyeran tonto, y hasta otra aventura, tito. A ver quién, en estos días de familia en entredicho, al cercano más pintado se atreve a llamarlo tito?