En La Mañana de Andalucía de Jesús Vigorra, Antonio García Barbeito le dedica su tempranillo a la lluvia Callejuela sin salía en que Andalucía está: O la mata la sequía o de pronto, en medio día, la machaca un temporal. Pedimos la lluvia al cielo con gran desesperación, la luz se coloca un velo y en un ataque de celo nos despacha un tormentón y nos llega el agua al cuello. Parecemos condenados a padecer los extremos, y en un segundo nos vemos por alguno machacado. O bien el cielo es extraño o tiene cosas de torpe; lleva sin llover un año, y el cielo, que es muy tacaño, manda la lluvia de golpe y hace más que favor, daño.