En La Mañana de Andalucía de Jesús Vigorra, Antonio García Barbeito le dedica su tempranillo al desnortado. Dirá usted que vaya corte, cómo viviendo en el sur se puede perder el norte. Ayer era yo en el porche, brújula con avería: ni me orientaba en el día, ni me orientaba en la noche. La luz es una verdad y el reloj se me desmadra: ni el amanecer me cuadra ni me cuadra el lubricán. Y aquí estoy, más mareado que una mosca en un quinqué, preguntando qué hora es y con el cuerpo cortado. Toda la culpa, el reloj; mejor dicho, las manillas, que hicieron su avanzadilla y así estoy ahora yo, que sin norte me levanto y sin norte paso el día, y me acuesto y todavía sigue el despiste sonando. Por eso tengo este corte: que estoy viviendo en el sur y tengo perdido el norte.