En La Mañana de Andalucía de Jesús Vigorra, Antonio García Barbeito dedica sus perversos al aprendizaje ¡Lo que estamos aprendiendo con el volcán de La Palma?! Estamos haciendo un máster de geología avanzada y ya dominamos términos que hace apenas dos semanas no teníamos ni idea de esas extrañas palabras. Conocíamos volcán, y conocíamos lava, y conocíamos cráter, y también un poco magma. Pero a ver si usted sabía, cuando dijeron colada, si no creyó que era alguien que de lavadora hablaba. Y ahora, desde hace unos días, sabemos otra palabra: tefrita, que es una roca ígnea, además de volcánica, que lleva titanoaugita y un poco de plagioclasa, algo de feldespatoides además de otras sustancias. Sabemos ya de cenizas y de lo que al mar le gana el volcán con su erupción y lo que será mañana, o sea, piedras y piedras negras como pena mala. Pues eso, que hemos sabido en apenas dos semanas cómo ir a desayunar y hablar con solvencia larga de las bocas del volcán, de cuántos grados alcanza cuando pasa como un río lo incendiado de la lava? Sabemos de plataneras, de lo que dura una planta, y de cuántas piñas da (ya sé que da una y gracias), de cuántas parcelas hay al plátano dedicadas, qué hacer cuando caigan piedras y qué hacer cuando no caigan? Y aunque algunos no lo digan, por no hablar de su ignorancia, con el famoso volcán que sigue ardiendo en La Palma, se van a enterar, por fin, que existen aguas atlánticas con un puñado de islas que son las Islas Canarias. A. García Barbeito