La música de las gasolineras, un gran éxito en el café de las cuatro

Todos sabemos a qué se refiere alguien cuando habla de «música de gasolinera». Se podría decir que es algo así como música superventas consumida por la clase popular que triunfa sin la aceptación de la crítica ni el apoyo de los medios. Es música denostada por el gremio musical asociada a lo marginal, al mal gusto, a lo chabacano, a lo kitsch, a lo barriobajero y a la falta de criterio y clase. El ejemplo más destacable es Camela que, siendo el segundo grupo que más discos ha vendido en España, apenas ha contado con el apoyo de la industria. La gasolinera vio nacer la tecno-rumba, que se hizo con el pódium del expositor, al que más tarde se subieron otros géneros como el bakalao, el reguetón, la canción del verano y los éxitos superventas que muchas veces llegaban concentrados en recopilatorios ya inolvidables y que forman parte de nuestro bagaje musical.