Hace solo unos días, fallecía Miguel Pereira, uno de los propietarios de la casa de las caras de Bélmez. La vivienda, situada en Bélmez de la Moraleda, en Jaén, fue protagonista de un misterio único en el mundo: la aparición de unos rostros en el suelo que iban cambiando e incluso desapareciendo con el paso del tiempo. En la actualidad los rostros siguen ahí, desafiando a toda lógica. Hoy analizamos el extraño fenómeno, y relatamos algunas de las últimas investigaciones que arrojaron resultados sorprendentes sobre el mismo.