Perversos (DE LAS PALABRAS) Nos lo dijo Blas de Otero, sí: ?Me queda la palabra.? Y a ti te quedan las voces más queridas e inmediatas, la familia, los amigos? Sólo basta una llamada. Porque es necesario oír, y que oigan nuestras palabras. Ahora no valen mensajes, ni son completos los ?guasas?. Necesitamos la voz, ese calor, esa magia, ese tacto, ese temblor que conforman las palabras. Necesitamos ahora justo lo que más nos falta: saber del otro, tenerlo de la manera más cálida, oírle decir nuestro nombre, oírle decir: ?Tengo ganas de que acabe todo esto y mirarte cara a cara, darte un abrazo y reír, sentir tu pulso, y el alma que nos asome a los dos, mientras fluyen las palabras.? Piensa en el otro, que existe, marca el teléfono, habla, o enciendo el televisor y rodéate de caras, de mujeres y de hombres que hablan y hablan y hablan? O enciende, mejor, la radio, y que sea la de esta Casa, a cualquier hora del día, ahora mismo, en La Mañana, y serán tu compañía las palabras, las palabras. La radio, el mejor amigo que te ayuda y te acompaña. Y en esta hora difícil, llena de miedos, en casa, la radio te irá dejando, como un manantial de agua, una clara compañía de historias hondas, cercanas. Búscanos, deja que entremos, abre a la radio tu estancia y deja que te regale su voz, verdadera, exacta. Que mientras esté la radio junto a tu oído, de guardia, no ha de faltarte un amigo que, desde el fondo del alma, te regale cada día palabras, calor, palabras? A. García Barbeito