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DESDE JAÉN, CÓRDOBA Y SEVILLA

El sector olivarero se une en Madrid por la crisis de precios y los aranceles de Trump

Más de 10.000 andaluces han viajado hasta Madrid desde Córdoba, Jáen y Sevilla

El precio del aceite está en mínimos históricos, venden el litro por debajo del coste de producción

El litro ahora está en 2,2 euros cuando en Italia, por ejemplo, está al doble, a 4,3

Piden que Bruselas permita medidas para frenar esta caída

11 October 2019

El sector olivarero, representado por Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agroalimentarias, se ha manifestado este jueves en Madrid para denunciar la "crisis tremenda" que atraviesan más 250.000 familias de productores por las pérdidas que soportan ante los bajos precios del aceite de oliva en origen y ante la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 25% a los productos agrícolas, entre ellos el aceite de oliva.

Así, más de 30.000 olivareros procedentes de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, La Rioja y Cataluña, según estimaciones del sector, han recorrido las calles de la capital, con destino en las puertas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, bajo el lema 'Precios justos para un olivar vivo' para reclamar un paquete de medidas que reactiven los bajos precios en origen y garanticen un futuro "digno" para las explotaciones de olivar tradicional.

A pesar de que España es la principal productor de aceite de oliva a nivel mundial, cuenta con los precios en origen más bajos de la Unión Europea, llegando incluso a situarse por debajo de los costes de producción.

El presidente de Asaja, Pedro Barato, ha afirmado que el sector del olivar esta atravesando una "crisis tremenda" y que es el momento de actuar, de modo que la voluntad política vea la luz en el almacenamiento y en la autorregulación.

Por su parte, el presidente del sector del aceite de oliva de cooperativas agroalimentarias, Rafael Sánchez Puerta, ha valorado la unión del sector en la manifestación, ya que el año está siendo "muy complicado" en cuanto a precios, por lo que se necesitan organismos para adecuar la oferta y la demanda.

El sector denuncia que en 2018 se produjo una caída del 26% de los precios, a una media de 3,53 euros por kilo, según datos del Observatorio de Precios y Mercados de la Consejería de Agricultura de Andalucía, y ha continuado la tendencia bajista durante 2019, hasta situarse en un 44% menos (de 3,53 euros por kilo en junio de 2018 a cotizaciones por debajo de los actuales dos euros por kilo, por debajo de los costes de producción, 2,75 euros por kilo), en un contexto internacional de menor producción, principalmente en los países extracomunitarios.

Los manifestantes han demandado instrumentos regulatorios en el mercado para que "no se arruinen" en momentos de descensos de los precios, así como que no se produzcan aumentos excesivos que el consumidor no puede pagar.

El secretario general de COAG, Miguel Blanco, ha denunciado que en la última campaña se haya quitado a los olivareros más de 1.000 millones de euros, debido a que "la industria envasadora especula con los precios por sus propios intereses, manipulando los precios y las cantidades sin un control por parte de la Administración Pública".

La manifestación ha transcurrido sin incidentes y de manera pacífica, concluyendo frente a las puertas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con las intervenciones de los máximos representantes sindicales y del periodista José Ribagorda.

La superficie de cultivo dedicada al olivar en España se eleva a 2,6 millones de hectáreas, distribuidas en más de 400.000 explotaciones. Este cultivo mantiene 15.000 empleos en la industria y genera más de 50 millones de jornales por campaña. 

Salida de los olivareros desde Jaén en la pasada madrugada

¿POR QUÉ PROTESTAN?

La protesta se centra en la caída desorbitada del precio del aceite en el último año. Una crisis de precios que no obedece a razones objetivas de mercado, ya que estamos en un contexto en el que la demanda crece por encima de la oferta.

Según los precios del Ministerio de Agricultura, esta semana el aceite de oliva virgen extra está a 2,2 euros el kilo. Por debajo de los costes de producción. De media cuesta al agricultor, 2,70 euros producir un kilo de aceite.

Hace un año, en junio de 2018 cotizaba a 3,5 euros el kilo, con lo que la caída alcanza casi el 50 por ciento. Estos son precios en origen, pero en las tiendas se está vendiendo entre 3 y 5 euros el litro.

¿POR QUÉ BAJA TANTO?

Por un lado, la falta de unión de los productores que ha provocado que muchos se precipitaran por vender la producción, ante una campaña, esta pasada, que ha sido de récord, llegando a 1,8 millones de toneladas. Pero esto se debía haber compensado con que la producción mundial total ha sido un 4 por ciento más baja. Pero no ha sido así.

La necesidad de liquidez para cubrir los costes de producción es también una de las razones para la venta del aceite sin defender los precios.

Y luego está la presión que ejercen los siete grandes grupos de distribución de España que hacen de cuello de botella, al frenar las compras de aceite a sabiendas de que el precio va a seguir bajando. No autorizan nuevas compras hasta que tienen casi desabastecido sus lineales. Mientras el consumidor sigue pagando el aceite más caro.

Y encima ahora se une la pretensión de Donald Trump de incrementar hasta el 25% los aranceles para el aceite, lo que agudiza la crisis a futuro.

¿HAY SOLUCIÓN?

La cotización establecida por las leyes comunitarias para activarlo se sitúa en los 1,80 euros el litro, una cifra que se estableció en los años 80 y que poco tiene que ver con el escenario actual en el que los costes de producción se sitúan por encima de los 2,75 euros. Por eso le piden al Ministerio que traslade a Bruselas que se active el almacenamiento privado cuando el precio se sitúe en torno a los 2,50 euros.

Y otra de las medidas que plantean es la autorregulación del sector. Esto se está trabajando para que se pueda quedar definido en la próxima PAC. Es decir, poner en marcha un marco regulatorio a través de las cooperativas con el fin de mejorar la calidad del aceite, pero también para que en años de récord, como éste, se pueda bloquear una parte de la producción del aceite.

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